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Artículo Periodístico 2.934º: “El Diario de Elisabeth Kaufmann”

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(Jmm Caminero) Hasta dónde sé existen una sesenta diarios de personas que padecieron la persecución, muchos murieron. Posiblemente muchos otros se habrán perdido.

Elisabeth Kaufmann Koenig (Viena, 1924) narra los acontecimientos de algunos meses de 1940 en Paris. Su familia emigró de Viena a Berlín y volvió a Viena y de Viena a París y de París al Sur de Francia, hasta que pudo trasladarse a Estados Unidos, dónde esta escritora ha pasado su existencia.

Quizás, a medio plazo de tiempo se pueden encontrar otros diarios, escritos por personas que sufrieron el holocausto o la persecución, como otros, denominados diarios neutrales o de personas que no sufrieron dicha persecución, de personas que relataron algunos de esos acontecimiento, se indican, que existen, de estos últimos, varios.

Quizás, sería importante, para conocer la realidad histórica, y, de alguna manera, un monumento y conmemoración a esas personas, y, además, recoger material documental, para que podamos analizar y estudiar esta catástrofe, para que no se vuelva a repetir –cierto es que habría que ir recogiendo y coleccionando y archivando todas las informaciones y todos los diarios de todos los genocidios y personas que hayan pasado por campos de concentración en cualquier lugar del mundo bajo cualquier estandarte ideológico…-.

Estos hechos del Holocausto tienen tantas dimensiones y perspectivas y áreas de conceptualización, la realidad siempre supera las teorías, que es difícil, analizar todas. Por este hecho, en esta serie de artículos sobre el judaísmo y los diarios de judíos y conexos, sobre este tema, diríamos, que en cada uno de ellos, me voy fijando en una perspectiva. Percibiendo-leyendo la totalidad, puede que se obtenga una especie de semisistema de explicación, si es que la barbarie-crueldad tiene alguna…

Arendt (1906-1975) nos habla de la “banalidad del mal”, nos narró, en Eichmann en Jerusalén, distintas teorizaciones y narraciones históricas y filosóficas sobre esta cuestión. Debo indicar que estos hechos –en mi caso, ampliables a todos los genocidios y campos de concentración de la historia y del siglo veinte, entendiendo campo de concentración y, o, de trabajo como un concepto o realidad distinto a campos de prisioneros-, como algo que supera las entendederas humanas. Pienso que no tenemos conceptos e ideas y teorías que pueden explicar tal grado de maldad. Dicen que Pío XII a distancia realizó exorcismos sobre la Máxima Autoridad que estaba detrás de toda esta arquitectura del Mal y de la Maldad

Arendt, si no recuerdo mal, narra que en un pueblo o ciudad, deportaron a una serie de familias judías, y, después, los habitantes y vecinos, algunos de ellos, fueron a ver la casa, pasaron dentro, y una persona narraba, que jamás habían visto una casa con tantas cosas. Sabiendo que no volverían esos judíos, si no recuerdo mal, repito y reitero, cogieron y recogieron algunos utensilios y objetos de dichas casas.

Mi modesto papel, como observador y escritor, es analizar realidades, mi modesto papel en un artículo de opinión literario, es algo similar, pero pienso que esta cuestión anterior no se ha mencionado lo suficiente, que la maestra y genial Arendt si se fija. La envidia, dicen, con razón, los descendientes de los judíos que sobrevivieron fue una de las grandes razones. No todos los judíos eran de clase media, menos ricos, la mayoría en el Este de Europa, según los testimonios, eran de los estratos sociales más bien normales o bajos de sus sociedades. La mayoría de esas personas, en el Este de Europa, estaban muy integradas en su sociedad, muchas de las ciudades y pueblos y aldeas del Este, estaban formadas por más del veinte por ciento de judíos…

Pero es cierto, no debemos obviar y olvidar, sin juzgar a nadie, ni nada, ni menos grandes sistemas religiosos, que a mi parecer, la cultura judía, no dispone la frase o sentencia, del “camello y el ojo de la aguja…”, por tanto, en el mundo de la religión hebraica, se narra la historia de José y Egipto, está bien, está bien visto, que las personas prosperen a y en todos los sentidos. Que un esclavo pase de esclavo a visir o segunda mano del Faraón. Que Dios quiere que las personas prosperen a y en todos los sentidos, que alcancen riqueza a y en todos los sentidos, siempre bajo la legalidad y la moralidad y los diez mandamientos

Pienso que este concepto es esencial, para entender y comprender, una de las causas o motivaciones o realidades, de esa persecución, administrada por los poderes ideológicos y fácticos de un sistema sociopolítico… Por tanto, quizás, la envidia colectiva o grupal o individual, haya sido un motivo importante, no único, en la persecución contra los judíos. Posiblemente, las personas que sufrían esa envidia, no habrían aceptado que acabasen en campos de concentración, y menos de exterminio, porque la cultura cristiana, no admite eso. Pero si podemos pensar, que quizás, la envidia, uno de los siete pecados capitales según la tradición cristiana, ha podido ser un enorme motor de este movimiento. Aunque reitero, pienso que la inmensidad de los cristianos, nunca desearon ese final. Con lo cual la ecuación de este misterio de maldad, no se termina.

Para terminar, debo indicar, pienso en dos hechos y no solo dos conceptos. Que una parte importante de judíos que terminaron en ceniza y aire, eran descendiente de españoles, posiblemente de la expulsión de 1492, por lo cual, si nos remontamos en el tiempo, aunque yo no soy judío, ni mis antecedentes hasta la tercera o cuarta generación que conozco. Si nos remontamos en el tiempo, posiblemente, algunos de esos antecedentes de hace quinientos años, podría ser nuestro antecedente, que se marchó a Europa. De usted también.

Pero también hay que indicar un segundo hecho, que no tenemos en cuenta lo suficiente, según las cifras oficiales, de judíos existentes en cada país, y los que murieron, en muchos países, el veinte o el treinta o el cincuenta por ciento, en muy pocos, ninguno o casi ninguno. A España, nunca se le cita, en las estadísticas oficiales, porque aquí, no hubo persecución sobre judíos. Es cierto que habría pocos habitando este terreno, después de la incivil guerra civil, pero también, es cierto que no hubo persecuciones, y, que si muchos pasaron por estos caminos de vuelta hacia América del Norte o Sur, en su mayor parte…

¡Los judíos y todos los grupos o personas que han sufrido genocidio y campos de concentración, se merecen paz y se merecen nuestro respeto y se merecen que no los olvidemos…!

https://museovirtualcuadernosdelamancha.wordpress.com© jmm caminero (11-16 marz22 cr).

Fin artículo 2.934º: “El Diario de Elisabeth Kaufmann”.