ciencia_cristiana(Melanie Harrington de Alcàzar) “El temor es ese pequeño cuarto oscuro donde los negativos son revelados.” Cuán acertado es este dicho, atribuido a Michael W. Pritchard, un renombrado inventor e orador británico.

Los pensamientos negativos fomentan la ansiedad y el estrés en nuestras vidas y conspiran contra nuestra salud y felicidad.

Según un reportaje del US National Library of Medicine National Institutes of Health: “Los efectos del estrés crean una amplia gama de daño biológico…”(Sapolsky, 1998).

El tratamiento del estrés:
Diversos investigadores (como Irving Kirsch, prestigioso investigador de la Universidad de Hull) cuestionan la idea que considera los trastornos mentales como simples desequilibrios químicos que pueden corregirse con el uso de fármacos, afirman que su eficacia podría no ser mayor que la del placebo y que su uso podría resultar perjudicial, debido a que alteran la química cerebral.

En sus investigaciones, Kirsch comprobó que cualquier tipo de fármaco utilizado en la depresión resultaba eficaz, ya fuera antidepresivo, sedante, estimulante, remedios herbales u otros. Esto es debido a que todos ellos producen efectos secundarios (taquicardias o boca seca), que hacen pensar al paciente que está recibiendo un tratamiento, lo cual funciona como efecto placebo, produciendo una mejora debido a que el paciente espera mejorar.

Ante la incertidumbre de los resultados ofrecidos por la medicina tradicional, muchas personas están buscando posibilidades y esperanza en los variados tratamientos “alternativos”, tales como: la homeopatía, Reiki, el masaje terapéutico, la acupuntura, etc.
Dr Lissa Rankin, médico OB / GYN, autora, oradora principal, se apartó de los tratamientos médicos occidentales, cuando no pudieron ayudarla. A través de su investigación, se dio cuenta de que asumir la responsabilidad de nuestro propio bienestar es esencial y que tenemos que cuidar todo el conjunto – nuestra mente, corazón y alma.

En su reciente libro, New York Times Best Seller, Mind Over Medicine: Scientific Proof That You Can Heal Yourself [La Mente Sobre la Medicina: Evidencia Científica de que es Posible Sanarse uno Mismo], Rankin explica “cómo nuestros pensamientos, sentimientos y creencias pueden alterar la fisiología del cuerpo, y cómo la soledad, el pesimismo, la depresión, el miedo y la ansiedad dañan el cuerpo, mientras que las relaciones íntimas, la gratitud, la meditación y la creatividad activan los procesos de autocuración del cuerpo.

Al final del siglo XIX, Mary Baker Eddy, la renombrada teóloga y autora de Nueva Inglaterra, EEUU, escribió y enseñó acerca de la naturaleza mental de la enfermedad, demostrando que una visión de la salud y la vida basada en la Mente (Dios) conduce a la cura de la mente y el cuerpo.
En cuanto al temor, Eddy advirtió en su libro Best Seller, Ciencia y Salud con La Llave de las Escrituras: “Deberíamos dominar el temor en vez de cultivarlo”…”El temor que es un elemento de toda enfermedad, tiene que ser echado fuera para reajustar la balanza a favor de Dios”.
Un amigo mío tuvo la oportunidad de comprobar esto, cuando se encontraba haciendo reparaciones en sus cabañas familiares. Durante la noche, empezó a experimentar fuertes dolores de espalda. Tuvo miedo que el dolor no le permitiría terminar las reparaciones del techo antes de salir al día siguiente.

Llegó a la conclusión de que el temor no puede provenir de un “amor perfecto”, que viene de Dios, al igual que la oscuridad no puede irradiar la luz.

Al aceptar este pensamiento, su miedo se disipó y el dolor de espalda desapareció por completo.

Al día siguiente, completamente libre de dolor, no solo fue capaz de terminar las reparaciones del techo con la ayuda de su cuñado, además pudo conducir las cuatro horas de vuelta a casa con total comodidad.

El versículo de la Biblia: “En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor”, le animó a desafiar el miedo y reemplazarlo con pensamientos acerca de su libertad espiritual innata.

Nadie necesita permanecer escondido en ‘el cuarto oscuro del temor’.

El “amor perfecto”, que es divino y disponible a todos, expone en forma natural, todos nuestros temores y pensamientos negativos y, a su vez, revela sólo lo bueno, armonioso y saludable de nuestro ser.

Melanie Harrington de Alcázar es Comité de Publicación de la Ciencia Cristiana para Chile.