Empleo, armonía y progreso, los cimientos para salir del ciclo negativo. Villanova se compromete a dedicar más calles a mujeres andaluzas ilustres. Lucido acto de Exaltación del Día de Andalucía a cargo de Raíces y Horizonte .

Reflexión, unidad, empleo, armonía y progreso. En esos cinco sustantivos, el alcalde y diputado en el Congreso, Joaquín Villanova, cimentó anoche su discurso institucional con motivo del Día de Andalucía, trasladado a la víspera e integrado en los actos culturales de la Asociación Raíces y Horizonte, que se celebró en el CC Vicente Aleixandre, en sustitución de laclásica concentración de autoridades frente a la Casa Consistorial. Villanova realizó una intervención autocrítica, muy reflexiva y, al mismo tiempo, reivindicativa para con partidos, instituciones, gobiernos y oposición, a fin de unirse en la lucha contra el paro y contra el descrédito de la clase política. “Hoy, 33 años después, en una España y una Andalucía muy distintas, en mitad de una de las crisis económicas más voraces que hemos conocido, creemos que ha llegado el momento de la reflexión en profundidad, del examen. Creo firmemente que es un día para hacer balance, de lo que se ha conseguido y de lo que falta por conseguir”, indicó. El mandatario agregó: “Todos, absolutamente todos nosotros, estamos obligados a trabajar por recuperar la confianza perdida, llevando iniciativas que estén conectadas con la ciudadanía”.
El alcalde cree necesario “desterrar de una vez por todas” el enfrentamiento y acabar con el sectarismo político porque “ha llegado el momento de las soluciones. Tenemos que mantenernos unidos en torno a una filosofía: defender las relaciones institucionales entre los distintos niveles administrativos, en lugar de buscar la confrontación permanente, que en nada ayuda. Ha llegado el momento de sumar, no de restar”. El drama del desempleo juvenil y la corrupción política también aparecieron en el discurso: “Miles de padres y madres de hijos que rozan la edad de nuestro Estatuto de Autonomía, esos miles de padres que en su día clamaban una Andalucía libre y próspera, ven con temor y preocupación el que la generación de andaluces y andaluzas más preparada de la historia tiene que hacer las maletas y labrarse un futuro profesional y laboral fuera de nuestra tierra […] Nuestra credibilidad se agota ante los ciudadanos y su confianza en nosotros cae en picado. Que algunos políticos estén en el ojo del huracán de escándalos de corrupción, de lucha de siglas sin cuartel, de elevadas cotas de paro, miseria y pobreza en el país sin que veamos soluciones, hace que cundan el desánimo, la resignación y, en algunos casos, la desesperación y el malestar”.
También apeló al orgullo de ser y sentirse andaluz y nombró a numerosas personalidades que construyen y son símbolos de Andalucía más allá de los célebres Picasso y Banderas y de la Semana Santa. También aprovechó para anunciar que recoge el compromiso de la comunidad escolar del CEIP Los Manantiales para, a partir de ahora, denominar a más calles del municipio con nombres de mujeres andaluzas ilustres, algo que fue muy aplaudido.

XI EXALTACIÓN DE ANDALUCÍA DE RAÍCES Y HORIZONTE
Como se ha indicado arriba, la lectura del discurso institucional coincidió en esta ocasión con la undécima edición de la Exaltación del Día de Andalucía que organiza el Foro Cultural Raíces y Horizonte en colaboración con el Área de Cultura del Ayuntamiento, cuyo pregón corrió a cargo este año de Párraga. El Centro Cultural se llenó de autoridades y representantes de la vida social y cultural del municipio, además de invitados y vecinos en general. El evento, presentado por el presidente de Puente del Rey, José Manuel de Molina, comenzó con un sentido recuerdo a Marifé de Triana, tristemente desaparecida, y que estaba muy vinculada a Alhaurín, al festival de copla que lleva su nombre, y al propio colectivo Raíces y Horizonte, que le dispensó un gran homenaje en 2012. Posteriormente, un grupo de alumnos del CEIP Los Manantiales recitaron poesías y a continuación, el coro folclórico anfitrión actuó, acompañado de los cuadros de baile de Pepa Manzanares y de Juan Navarro. También hubo un sentido recuerdo poético dedicado al ex socio Manuel Ortega. Una actuación de la pianista María Martín, que interpretó coplas, dio paso después al sentido y poético pregón del escritor y compositor José Antonio Párraga, que fue presentado por Marina Bravo, diputada de Cultura y pregonera de 2012.

Tras la entrega de algunas placas, esta exaltación finalizó con un brillante concierto de la Banda Municipal de Música, dirigida por el joven Alfonso Ortega, que tocó un repertorio muy andaluz y, como no podía ser de otra manera, culminó su intervención con la interpretación del himno de Andalucía, que fue cantado de pie por todos los presentes que acudieron al Centro Cultural.

A continuación reproducimos el discurso institucional del alcalde y diputado:

“Ilustrísimos señores concejales y señoras concejalas del Excmo. Ayuntamiento de Alhaurín de la Torre; Ilmos. Hijos Adoptivos y Predilectos de Alhaurín de la Torre; Ilmo. Sr. director del Centro Penitenciario de Alhaurín de la Torre; Ilmo. Sr. Juez de Paz; Ilustrísimas autoridades y representantes de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado;  representantes de asociaciones, peñas y colectivos de Alhaurín de la Torre, en especial, la asociación cultural Raíces y Horizonte, organizadora de este acto; pueblo de Alhaurín de la Torre; ciudadanos y ciudadanas, señoras y señores:

Mañana, 28 de febrero, se cumplirán 33 años de aquella inolvidable jornada el que los andaluces y las andaluzas miramos decididamente hacia adelante, en el que comenzamos a transitar un camino sin retorno. Ese camino de futuro dio su primer paso hace justo 35 años y tres meses, un un 4 de diciembre de 1977, cuando millón y medio de personas reclamamos nuestra Autonomía en multitudinarias manifestaciones.

Dos andaluces de pro, un sevillano y una malagueña, Antonio Machado y Lamari de Chambao, manifestaron, con 93 años de diferencia en el tiempo, una misma idea, que hoy me permito repetir en este acto institucional. El genial poeta dijo: “Caminante son tus huellas el camino y nada más; caminante no hay camino, se hace camino al andar”; la simpática intérprete chillout nos cantó: “Que no vale la pena andar por andar, que es mejor caminar para ir creciendo”.

Ambas frases, hoy en día, están consideradas himnos, símbolos y referentes pero, en realidad, encierran una idea bien sencilla: somos lo que somos por lo que hemos recorrido juntos. Para bien y para mal, en lo bueno y en lo malo.

En 1980, el pueblo andaluz respaldó en las urnas el Estatuto de Autonomía. En 2007, tras un largo proceso negociador, se logró su actualización y puesta al día. Hoy, 33 años después, en una España y una Andalucía muy distintas, en mitad de una de las crisis económicas más voraces que hemos conocido jamás, creemos que ha llegado el momento de la reflexión en profundidad, del examen. Creo firmemente que el 28-F de este 2013 es un día para hacer balance, de lo que se ha conseguido y de lo que falta por conseguir.

Es un día para mirar hacia el futuro, eso sí, sin olvidar el camino que hemos recorrido juntos; y lógicamente, si miramos hacia adelante, tendremos que hacerlo también unidos.

Se ha comentado hasta la saciedad la importancia de aquella efemérides, de aquel estallido de libertad, de aquellos millones de papeletas blancas y verdes, de aquella ilusión de todo un pueblo, de aquellos anhelos autonomistas… En cientos de discursos todos hemos hablado de aquel inicio del camino y de su posterior recorrido. Pero me parece que es de justicia detenernos por un momento en analizar quiénes somos, qué hemos conseguido y, sobre todo, qué Andalucía queremos para mañana.

Partidos políticos, grupos parlamentarios, Gobierno y Oposición de Andalucía, tenemos que dejar a un lado el autobombo y las palabras grandilocuentes y hacer juntos un examen de conciencia.  Todos, absolutamente todos nosotros, los que tenemos responsabilidades de gobierno y los que no las tienen, estamos obligados a trabajar por recuperar la confianza perdida con nuestra forma de actuar, llevando iniciativas todos los días que estén conectadas con la ciudadanía.

Damos por sentado que en 33 años ha habido logros, muchos de ellos muy importantes, decisivos para el devenir de los andaluces y andaluzas. Eso no se discute y no seré yo quien  lo cuestione. Queda claro, por tanto, qué y quiénes somos los andaluces y qué hemos conseguido. La pregunta clave es la tercera que antes planteé: qué Andalucía queremos para el mañana, es decir, a partir de hoy mismo.

La Andalucía de hoy y de mañana, a mi juicio, tiene unas exigencias, unos objetivos y unas metas que solo cobran sentido con tres palabras: Empleo, armonía y progreso. Para lograrlas, lo primero que debemos hacer quienes ostentamos responsabilidades de gobierno es desterrar de una vez por todas la confrontación, la crispación, el enfrentamiento. Ha llegado claramente el momento de decir basta a la espiral dialéctica del “Y tú más”; ha llegado el momento de acabar con el sectarismo político de todos. Y aquí todos los partidos deberíamos hacer un sincero acto de reconocimiento de errores. Para los que gobiernan Andalucía, también ha llegado el momento de terminar con el absurdo intervencionismo paternalista, de terminar con la perversa dinámica de ayudar a las instituciones gobernadas por las mismas siglas y de ahogar a las contrarias. Ha llegado el momento, pues, de las soluciones.
Tenemos que mantenernos unidos en torno a una filosofía: defender las relaciones institucionales entre los distintos niveles administrativos, en lugar de buscar la confrontación permanente, que en nada ayuda.

Ha llegado el momento de sumar, más que nunca, no de restar. Andalucía tiene un potencial enorme en sus 800 municipios y ciudades, y no podemos diluir ese poder por nuestras cuitas políticas de unos con otros. Por eso es tan importante rescatar esas tres palabras, cada uno desde nuestro ámbito de competencias: empleo, armonía y progreso, que es, digámoslo claro, el final del camino, de ese camino que tanto Machado como Lamari decían en sus versos.

La ciudadanía está ciertamente decepcionada con sus gobernantes, por múltiples razones, y ya nos consideran parte del problema en el que España está metida porque no damos con la tecla. Cientos, miles de padres y madres de hijos que rozan la edad de nuestro Estatuto de Autonomía, esos miles de padres que en su día clamaban una Andalucía libre y próspera, ven con temor y preocupación el que la generación de andaluces y andaluzas más preparada de la historia tiene que hacer las maletas y labrarse un futuro profesional y laboral fuera de nuestra tierra. Unos chavales que se han formado en colegios, institutos y Universidades andaluzas, herederos de ese sistema público de Educación que todos los españoles quisimos darnos con la llegada de la Democracia, y que, por desgracia, no encuentran empleo aquí.

Nuestra credibilidad se agota ante los ciudadanos y su confianza en nosotros cae en picado. Que algunos políticos estén en el ojo del huracán de escándalos de corrupción, de lucha de siglas sin cuartel, de elevadas cotas de paro, miseria y pobreza en el país sin que veamos soluciones, hace que cundan el desánimo, la resignación y, en algunos casos, la desesperación y el malestar.

Para seguir haciendo camino y no ir hacia atrás ni para coger impulso, como se dice castizamente, es necesario un gran pacto. Lo primero y principal radica en restablecer la imagen del político, del gobernante, como solucionador de problemas y no como generador de los mismos. Recuperar el crédito perdido ante la ciudadanía con gestos, y no con palabras.

Señoras y señores: Andalucía, por desgracia, sufre como ninguna otra Comunidad el azote del paro y de la crisis económica. Eso es, por definición, uno de nuestros males endémicos. Es una piedra en el camino o, más que una piedra, es un muro en mitad del sendero que no nos deja avanzar. Ocuparnos de ello con esfuerzo es propio de buenos políticos, y lo es porque somos los depositarios de la voluntad popular. Lo contrario es un fracaso, una tragedia y una vergüenza a partes iguales.

La mejor política social que existe y que conozco es la que genera empleo y riqueza. Subvencionar sin más no tiene futuro, implica que cuando se corta el grifo, no hay donde rascar. Y tenemos que ir abandonando entre todos esa forma de entender el progreso.

No es progresista en absoluto una política subvencionadora sin más, sin que estén acompañadas de medidas fiscales estimuladoras para pymes, para autónomos. No es progresista vivir exclusivamente de los fondos de cohesión procedentes de la Unión Europea, que por cierto, cada vez son más limitados, y bien que se nota. No es progresista el café para todos cuando faltan la leche y el azúcar, es decir, una industria consolidada y un sector servicios capaz de atraer a gentes de fuera para que consuman y gasten en Andalucía.

El turismo, una de nuestras fuentes de riqueza más estables, tiene que ir políticamente mucho más allá de la actividad que desarrolle una Consejería. Es un sector que conviene mimar y cuidar al máximo, porque cada vez más los turistas encuentran otros lugares  del mundo donde pasar sus vacaciones y es obligatorio ser competitivos.
Resulta, pues,  imprescindible explorar y exportar los múltiples encantos de nuestra tierra, y ya no hablo solo del turismo de sol y playa, en el que Málaga y su Costa es pionero y buque insignia. Tampoco hablo del turismo de interior y de la naturaleza, que gana adeptos cada año, ni tan siquiera el cultural-monumental, tan del gusto de franceses, americanos y japoneses.
Me estoy refiriendo a otras rutas, de las que menos aparecen en las guías y mapas: la ruta de los pueblos y de sus gentes, la ruta de los idiomas, de los deportes, la ruta gastronómica, la saludable y medicinal, la agrícola incluso. Lo que los británicos llaman el hospedaje B y B, es decir, casas y alojamientos con encanto que seduzcan por precio y prestaciones a familias, a estudiantes de español, a personas mayores y a flujos de turistas emergentes.

Como tierra milenaria que somos, estos encantos pueden llegar a ser una industria generadora de empleo y de progreso, lejos ya del ladrillo y del cemento. ¿Por qué no, si tenemos los mejores mimbres, sobre todo, por clima, paisajes, hospitalidad y cultura de siglos? Ahí lo dejo, para que los que tienen que tomar las decisiones recojan el guante, porque ahí poco podemos hacer los municipios salvo aportar esas ideas y desarrollarlas solo desde el ámbito municipal.

Andalucía, puerta del sur de Europa, puente con Iberoamérica, cuna del arte y la cultura, enlace entre Mediterráneo y Atlántico y vecina de África, ha sido siempre ejemplo de convivencia, diálogo, tolerancia y solidaridad. Hasta hace unos años, por culpa de un complejo de inferioridad del que afortunadamente salimos, solo se referían a nosotros mediante estereotipos y etiquetas falsas e injustas.
Los andaluces nos lo hemos currado a pulso para demostrar, con hechos, que no somos toreros y manolas, chachas iletradas y simpáticas, holgazanes que cantan flamenco en las tabernas ni chistosos que cuentan ocurrencias a cada momento, estafan a los turistas y vivimos del cuento y de las subvenciones que nos paga el Estado.

Todos esos insultos de baja, media y alta intensidad, que les ha funcionado bien a quienes no nos pueden ni ver, los hemos pulverizado a base de esfuerzo y gracias a una generación que se exigió más a sí misma y que exigió respeto a quienes nos veían con esos ojos. Esa autoestima sigue intacta a día de hoy y, sin creernos más que nadie, por supuesto, nos funciona para seguir exportando progreso y creatividad por los cuatro costados.

Por eso, Andalucía, a día de hoy, también es mucho más que Blas Infante, Picasso, Antonio Banderas, la Generación del 27, María Zambrano, Maimónides, Juan Ramón Jiménez, Camarón de la Isla, Mariana Pineda, Góngora, Velázquez, Machado, Lorca, Alberti, la Semana Santa, la Alhambra, la Mezquita, Sierra Nevada o la Giralda.

Andalucía es la paralímpica Carmen Herrera, es el actor Joaquín Núñez, es el cantautor Pablo Alborán, es el psiquiatra Rojas Marcos, es Alejandro Sanz, es el juez Emilio Calatayud, los diseñadores Vittorio y Lucchino, es el joven sindicalista García Caparrós, que al fin ha sido nombrado Hijo Predilecto de Andalucía 35 años después de su asesinato; es el escritor Juan Eslava Galán; son Joaquín Sabina y Miguel Ríos; es el pívot de la Selección Española Felipe Reyes; es la periodista Mariló Montero; es la poeta María Victoria Atencia;
Es la abogada Victoria Kent Siano; es la escritora Elvira Lindo; es la actriz Ángela Molina; es la empresaria Inmaculada Almeida; es la nadadora María Peláez; es la esquiadora María José Rienda; es la ceramista Amparo Ruiz de Luna, es la experta en Arte Teresa Sauret; es la cineasta Pilar Tavora; y tantos tantos tantos otros y otras ilustres personajes, conocidos y anónimos, de todas las edades y profesiones, nativos o llegados, que han hecho grande a nuestra tierra desde cualquiera de los ámbitos imaginables y que han contribuido a que Andalucía emergiera de su atraso histórico.

Y aprovechando que hemos mencionado en este discurso a varias de las miles de mujeres andaluzas ilustres que han hecho cosas grandes por nuestra Comunidad, quiero anunciar que este Ayuntamiento ha tomado gustosamente el guante lanzado por los alumnos y alumnas del colegio Los Manantiales. Así, en la medida de lo posible, y a propuesta de esta comunidad escolar, ampliaremos el número de calles y plazas dedicadas a mujeres, ya que es un hecho evidente que no existe equilibrio. Por eso, he dado instrucciones precisas al Área de Cultura, que dirige Isabel Durán, y al de Urbanismo, que dirige Salvador Herrera, para que coordinen sus esfuerzos en aras de planificar que las próximas urbanizaciones incluyan en sus vías y avenidas denominaciones de mujeres, a ser posible malagueñas y andaluzas.

Amigos y amigas: hoy, 27 de febrero, en el marco de esta fantástica Exaltación de Andalucía, promovido por el colectivo que preside nuestro buen amigo Antonio Sáez, hijo adoptivo de la Villa, quiero reivindicar el poder de la cultura, el poder de las artes y las ciencias, el poder del saber, de la música y del baile, para seguir derribando barreras de incomprensión entre los pueblos.
Y quiero reivindicar la excelente labor en este sentido que desarrollan cientos y cientos de colectivos culturales y sociales en toda Andalucía. Unos son conocidos y otros, menos conocidos. Pero es indudable que aportan, aportáis, un importante granito de arena para un mundo con más armonía y entendimiento mutuo. Como recordáis, al inicio de este discurso dije que la armonía habría de ser la segunda de las metas fijadas en ese recorrido del camino hacia el progreso.

En este sentido, aprovecho para felicitar a Raíces y Horizonte, nuestros anfitriones, y a todos los protagonistas e invitados de este acto que cerraremos con la interpretación del Himno de Andalucía por parte de nuestra joven banda municipal de música, que dirige brillantemente Alfonso Ortega.

Y aunque antes he querido mencionar otras personas y otras formas de hacer y construir Andalucía, no necesariamente vinculadas a los tópicos de siempre, tampoco podemos hacer el feo de obviar una serie de tradiciones culturales que son tan nuestras como el mismísimo dialecto andaluz y sus innumerables hablas, acentos y variantes. Me refiero a la copla, al flamenco, al folclore en general, géneros excelentemente representados esta tarde-noche en el Centro Cultural Vicente Aleixandre.

Y quiero detenerme un momento en el recientemente estrenado pasodoble dedicado a Alhaurín de la Torre, que es un homenaje de Raíces y Horizonte al municipio que le acogió hace más de 20 años con los brazos abiertos. Se trata de una composición poética de José Antonio Párraga, quien hace unos minutos nos ha deleitado con su exaltación del 28 de febrero, y música de Juan Jesús Serrano. Este pasodoble fue estrenado en octubre del año pasado en este mismo escenario y gustó muchísimo a los asistentes. Por eso, querido Antonio, te reitero las gracias del pueblo de Alhaurín de la Torre, en nombre propio y de la Corporación que me honro en presidir.

Señoras y señores: Voy terminando. Mañana, 28 de febrero, Andalucía estará de fiesta, y ese es el motivo fundamental por el que nos encontramos aquí. Pero sin dejar de celebrar tan importante jornada, es necesario ser reivindicativo, realista y autocrítico. Quiero, por tanto, volver a apelar a ese espíritu de 1980 y a que los políticos estemos un poco más pegados a nuestra ciudadanía, sin estridencias y sin complejos.
Esa lección que la sociedad andaluza nos dio hace 33 años la tenemos que aprender.

Así que, celebremos nuestra festividad más importante con la ilusión de siempre y con la confianza de que entre todos, nos acerquemos al final del camino del que hablaba al principio, y donde junto a la bandera blanquiverde ondee la bandera del trabajo, la armonía y el progreso.

Disfrutemos mañana de una jornada agradable junto a nuestra familia y amigos y mantengamos intacto esa querencia, ese amor y ese espíritu de lucha por nuestra bendita tierra. Muchas gracias por su atención.

VIVA ANDALUCÍA
VIVA ESPAÑA
VIVA ALHAURÍN DE LA TORRE

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