Publicamos hoy la entrevista a Patricia Cortés (Petra Desiderata), escritora y vocal de poesía del Colectivo Malagueño de escritores, con motivo de la publicación de su último libro, el poemario “La mujer menguante”.

La entrevista ha sido realizada por unos de los personajes de mas influencia en el mundo cultural alhaurino, Jose Antonio Vela, haciendola de lo más amena.

Para facilitar la lectura, hemos puesto en negrita las preguntas realizadas por José Antonio seguida de las respuestas de Patricia. ¡Disfruten!

PREGUNTAS A LA MUJER MENGUANTE

(Entrevista realizada por el músico y compositor José Antonio Vela Rodríguez, miembro fundador del grupo “VelaCruz”).

Dedicas el libro a tus padres. Aunque pudiera resultar obvio, tengo curiosidad en saber por qué.

Ha sido en el tercer libro cuando he decidido dedicárselo a ellos. Conmigo nada es obvio, tenía claro que tenía que ser un poemario y tenía que ser este en concreto. Ellos han construido a la poeta no a la cínica ensayista así que es de justicia dedicarle estos versos.

Leyendo algunas entradas de tu blog y luego estos poemas, da la sensación como si dijeras: ahora os hablaré de mi verdad.

En primer lugar, hay que separar mi parte articulista, sarcástica, atrevida, polémica incluso, de mi poesía. En segundo lugar, cuando escribo mis versos lo hago desde una perspectiva extracorpórea y a la vez un ejercicio de introspección profunda. Como cuando vas al psicoanalista y el profesional hace aflorar cosas de tu interior que ni siquiera sabias que estaban ahí. De todas formas, la gente suele aplicar un principio de literalidad que no siempre se corresponde con la realidad, o no siempre. Un verso atrapa un instante en el tiempo y en el espacio aplicable a todos los lectores.

La portada muestra a una mujer ya menguada, enjaulada, colgada de un tallo espinoso. Por si fuera poco, acechada por la sombra de un insecto gigante. Sin embargo, en los poemas nos muestras tu abatimiento, pero también tu grandeza. ¿Por qué esta portada?.

La portada fue obra del magnífico ilustrador José Manuel Luque Correa, al que envié el manuscrito sin darle pauta ninguna y tras leerlo, decidió está portada. A los artistas hay que dejarlos interpretar. No soy muy dada a dar instrucciones o directrices a los artistas porque condicionan el resultado final. La sombra del insecto, de hecho, fue algo que se incluyó a posteriori por su propia decisión.

En cuanto a los versos, es cierto que algunos denotan un abatimiento, una “cuasi” rendición, pero, también hay otros que nos elevan y subyugan toda esa tristeza de fondo. Por ejemplo: “Mi musa, mi música”.

La mujer menguante, el primer poema, me ha parecido un concentrado de tus principales temas.

Vuelvo a leerlo en este momento para poder contestarte. Jajajaja. Tengo la mala costumbre de no aprenderme mis poemas, ni siquiera para declamarlos. Es como si los pariera y, en cierto modo, los abandonara como una mala madre.

“La mujer menguante” quiere transmitir ese hastío que sentimos todos en algunos momentos, que es a la vez desesperación y acicate en la mente del poeta. Ese “spleen” que diría Baudelaire. Yo, ante todo, le canto al amor, y el amor es desagradable casi
todo el tiempo, sólo roto por momentos de una admiración y felicidad tan grandes que hacen que nos olvidemos de lo malo.

La tristeza y la soledad asoman la cabeza entre los versos de varios poemas. Da la sensación de que son viejas compañeras…

Y si no lo fueran, mal asunto. El poeta es un ser sufrido y sufriente. Todo lo vive con mucha intensidad, es como una adolescencia continua. No quiere decir esto que vayamos como alma en pena, llorando por las esquinas y dándonos golpes en el pecho. Una vez más recuerdo que es necesario e imprescindible separar el poeta (personaje) de la persona y su día a día o, en mi caso separar Petra de Patricia. Los poemas son, digamos, un querer atrapar un sentimiento abstracto e intentar plasmarlo con palabras. Absolutamente todos nos hemos sentido tristes y sólos en muchos momentos. La practicidad de la poesía es sentirse comprendidos y reconfortados.

¿Por qué has incluido La mujer que rompía cosas? Lo pregunto por no tener el formato de poema.

La poesía está en constante evolución por lo tanto los formatos y soportes, también. Hemos mamado, los poetas, de las generaciones anteriores (del 27, 98, siglo de oro…) y aprendido con todos ellos, pero ahora se aboga por una liberación de encorsetamientos, métricas, normas… una emancipación de los legados, aunque respetando la esencia de los mismos. Se hacen audiolibros, poesía visual, se entremezclan géneros… “La mujer que rompía cosas” debía estar ahí para romper (valga la redundancia) con la línea seguida, pero sin salir de la “línea argumental”.

Me ha recordado a la Martirio cuando dice eso de “estoy deseandito de coger la puerta y salir corriendo como las locas”. ¿Te pasa a menudo?

Más de lo que quisiera reconocer. Tiendo a ser muy dramática con las cosas y me sobrepaso por nimiedades. Sorprendentemente ocurre que, al contrario, cuando la adversidad es importante, me crezco.

Versalles recrea deliciosamente una atmósfera cortesana ¿Es sólo un juego de recreación o hay alguna metáfora personal?

Soy una apasionada entusiasta de la edad moderna en Francia. Estudio y leo todo lo referente a la Corte del Rey Sol (Luis XIV) y el ambiente parisino de la época. Hay una conexión mística. De hecho, cuando visité París, sufrí el síndrome de Stendhal. Paseaba como abstraída por sus calles y sabía instintivamente dónde se dieron acontecimientos históricos importantes. No andaba perdida. Parecía como si hubiera vivido ya ahí antes en otra época, otra vida.

¿Expectativas habla quizá de ciertos lectores del blog?

Yo diría más bien que habla de prejuicios e idealismos y de la necesidad que tenemos de ambos en nuestra vida. Mis lectores son heterogéneos. No me importa porque me lean, el caso es que lo hagan y saquen sus propias conclusiones. Si se estancan en la
superficie se están perdiendo mucho y sería una pena, pero a fin de cuentas cada uno se queda con lo que quiere.

Hay tres poemas que parecen hablar de tu relación con la poesía, La mujer menguante, El canto del cisne y Escritura automática.

Me peleo a menudo con la musa. Es como una mosca cojonera que viene a molestarte cuando estás tan tranquila. Te da un toquecito en el hombro y te susurra que es hora de sufrir. Porque la poesía es un dolor gozoso. Algo así como esa lanza flameante que atravesaba el pecho de Santa Teresa en sus elevaciones místicas. La poesía me hace trabajar, pensar, sudar, llorar… me acompaña allá donde voy de manera más o menos evidente, por lo tanto, sí, siempre está presente mi relación con ella. Somos como Pimpinela. Jajaja.

¿Cómo es tu modo de trabajar? ¿La inspiración te pilla siempre trabajando?

Mantengo un debate con un colega escritor desde hace tiempo sobre el tema. El opina que el escritor debe escribir siempre, aunque no tenga nada que decir, debe ponerse a trabajar un número determinado de horas o redactar un número concreto de páginas diarias. Yo sostengo que pudiera aplicarse (y no del todo) esta técnica a la narrativa y, si me apuras, al ensayo, pero con la poesía es un NO rotundo. Forzar la máquina de la inspiración, es como ponerte una talla de pantalón que no es la tuya: resulta incómodo y condiciona. Yo, al escribir versos, me considero humildemente la mano ejecutora. Aunque sí que es cierto que un escritor no lo es si no escribe. En el ensayo, como se trata de un estudio, en mi caso por observancia, sí es recomendable ponerse a cubrir un mínimo de cuotas.

¿Lees mucha poesía? ¿Quién te inspira?

Leo poesía como la escribo: por impulso. Es un error leer un poemario como leerías una novela porque te resultará soporífero y la aborrecerás. La poesía se busca cuando se necesita.

Tengo una colección bastante extensa de poemarios, aunque me faltan algunos imprescindibles que es imperdonable no tener (voy trabajando para subsanar). Yo bebo mucho de los románticos tardíos en general y los franceses en particular (Baudelaire, Rimbaud, Becquer, Rosalía de Castro…). Últimamente leo mucho a Gloria Fuertes, Bukowski y el poeta malagueño, David Leo García.

Te propongo un juego. ¿Quieres comentar algunos de tus propios versos?

Me cuesta horrores dar explicaciones al respecto. Sobre todo, porque casi nunca concuerdan con las versiones de los demás, pero haré un esfuerzo. Eso sí, seré escueta. No me gusta extenderme en pormenores.

El estado natural es amar […] / amar a pesar de los desmanes (La mujer menguante)

Aunque, de entrada, puede dar la impresión de que ostento cierta misantropía, creo que el humano se merece una oportunidad tras otra. Al final siempre gana el amor a pesar de la decepción.

Solo tengo dolor / Solo veo dolor / Solo trago dolor / Solo sueño dolor (Poemas de amor)

Cuando estoy bien, feliz y a gusto, no siento la necesidad de escribir poesía. El dolor absoluto y cegador es lo que tiene, que condiciona.

Tocaste con tu mano mi frente, el día que vi la luz primera (El canto del cisne)

Antes que nada, hasta de mí misma, fue la poeta. Como si en el momento de nacer, un poder supra (o infra) terrenal, me bendijera (o maldijera) con este don que no pedí.

Y mis soldados serán árboles / que arrancarán sus raíces para seguirme (Mi musa, mi música)

“Mi musa, mi música” es un canto a la vida y a la banda sonora con la que la acompañamos. La fuerza arrolladora que supone una cierta melodía, lo que transmite… no podría vivir sin la música. Está muy presente en mi día a día, de hecho, mientras escribo, escucho armonías que influyen de manera potente en mis versos.

“Quiéreme” (le dije) / “que yo te daré cobardía” (Pequeño Pony)

Pequeño Pony es como llamó a mi hijo desde que era un bebé. Ahora, sabiendo este dato, se impone una relectura para entender.

Lo cotidiano es un abismo al que salto (Come tierras)

En el momento en que abrimos los ojos y ponemos los pies en el suelo, una nueva aventura comienza. “Cotidiano” es una palabra que hemos asociado con lo rutinario, lo mediocre…y no es así.

Si al final ella gana siempre todas las batallas (La hermana fea)

Como hemos hablado más arriba, la poesía y yo, mantenemos un tira y afloja constante para imponernos, un tour de forcé donde al final siempre claudica la misma: yo.
El título del poema hace referencia a la preeminencia de la narrativa sobre la poesía.

¿Dónde están las balas de cañón? (Escritura automática)

Pues eso me pregunto yo, ¿Dónde están? Habrá que seguir buscando.

https://desiderata.info/

SOBRE PATRICIA CORTÉS MALDONADO, RESUMEN LITERARIO

Patricia Cortés Maldonado, alias “Petra Desiderata”

PREMIOS:

  • concurso “Nómadas” a cargo de la Excma. Diputación de Málaga, en su edición del 2003, con publicación de obra.
  • IV certamen de literatura “Ágora”( Federación Provincial de Asociaciones de Mujeres de Málaga), promovido por la Junta de Andalucía, con publicación de obra.

PUBLICACIONES:

  • Publicaciones en diversas revistas de ámbito nacional.
  • Poemario “Más dura será la caída” (Ediciones en Huida. 2017)
  • Ensayo “El enjambre”. (Amazon. 2018)
  • Blog desiderata.info Bitácora de actualidad, moda y sociedad. Desde 2012

TALLERES Y CHARLAS:

  • Talleres de escritura creativa (poesía, narrativa y relato) en asociaciones culturales e instituciones.
  • Charlas y ponencias sobre técnicas de escritura y literatura en diversos colectivos e instituciones.

PROYECTOS:

  • Publicación del ensayo “Muchedumbre”
  • Publicación del libro de relatos “Mi sumiso y yo”

CARGOS:

  • Vocal de poesía en el “Colectivo malagueño de escritores”

REDES:

  • Perfil Facebook: patricia Cortés Maldonado (Petra Desiderata)
  • Página Facebook: Desiderata
  • Instagram: @petra_desiderata
  • Blog: desiderata.info

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