“En los últimos 20 años, en España se ha creado más riqueza que nunca. (…) en los últimos 10 años, más allá del actual presidente del Gobierno, España ha hecho cosas estupendas para mejorar”. Larry Fink, presidente de BlackRock.
(Por Eduardo Madroñal Pedraza) España es esquizofrénica porque está poblada por gentes de dos países que viven dos realidades antagónicas. Porque, ciertamente, el Ibex35 bate récords de beneficios. Pero también, sangrantemente, la inmensa mayoría de la gente perdemos cada vez más poder adquisitivo. Por eso, para tal mayoría nuestra principal preocupación no es la corrupción sino los salarios recortados y los alquileres abusivos.
La España más numerosa sufre salarios que cada vez dan para menos, recortados por el alza de los precios de la alimentación, de la gasolina, de la luz y de todo lo demás. La España más numerosa son las familias asfixiadas por alquileres desorbitados y por cuotas hipotecarias, que arbitrariamente se incrementan. La España más numerosa son los jóvenes que no pueden independizarse, que se ha vuelto casi una quimera.
Una alternativa de unidad tiene que apostar por redistribuir la riqueza
Vivimos una situación en la que se da por acabada la legislatura y la posibilidad de un gobierno PP-Vox es cada vez más real. Una situación muy grave y muy preocupante. Porque en la Casa Blanca hay una línea encabezada por Trump, que es un continuo peligro para la paz, para la democracia y las libertades, y también para las condiciones de vida de la gente. Por eso, que pueda haber unas elecciones anticipadas que traigan un gobierno de PP y Vox es muy peligroso. Porque traerá peligro de guerras, recorte de libertades, y, muy dolorosamente, recortes en los salarios, pensiones, sanidad y educación.
Por supuesto, los casos de corrupción no son justificables bajo ningún concepto. Y contra la corrupción hay que aplicar toda la legislación, y además endurecerla. Habría que tratarla como al crimen organizado, como una trama, con corruptos y también con corruptores, los intereses que hay detrás de la corrupción. Los delitos de corrupción no deben prescribir, son actos contra el dinero público, contra la riqueza generada por todos. Y se tiene que devolver todo lo robado.
Pero la llave de la situación es trabajar por una amplia unidad de las fuerzas sociales y políticas. Necesitamos una unidad que debe ser muy amplia, participativa y generosa. Muy amplia quiere decir que no se puede reducir a tres o cuatro partidos parlamentarios. Tiene que unir al mar de fuerzas políticas y sociales, de profesionales y activistas, de sindicalistas y luchadores. Unirlos, recoger sus propuestas e incluirlos en la alternativa. Y de la manera más participativa.
Y debe ser una unidad generosa. No se puede basar en el ‘toma y daca’ de intercambio de puestos. Esa unidad a la población le provoca rechazo. Es el momento de que pongamos por delante los intereses generales, pongamos por delante un programa común que defienda salarios, pensiones, sanidad, educación y servicios sociales, y cuyo corazón sea redistribuir la riqueza.
Algunas medidas para redistribuir la riqueza
Lo que puede traer un gobierno PP-Vox no son los casos de corrupción y los ataques que recibe el gobierno. El caldo de cultivo es el empeoramiento de las condiciones de vida de la mayoría de la población. La alternativa no puede ser otra que medidas concretas para redistribuir la riqueza. Solo podremos darle un vuelco a la situación si la amplia unidad que promovamos desde la izquierda se comprometa con esto.
Hay que aumentar los salarios. A pesar de las ayudas sociales y las subidas del SMI, somos más pobres que en 2018, una mayoría ha perdido poder adquisitivo. Hay que aumentar los salarios para recuperarlo. Y hay que poner topes salariales a los grandes sueldos millonarios de los ejecutivos de las grandes empresas.
Ante la vivienda, el factor de mayor empobrecimiento, hay que formar una empresa púbica que construya un parque público de 500.000 viviendas, con alquileres por debajo del 30% del salario, que regule el precio de la vivienda. Hay que expulsar a los fondos de inversión, impidiendo que tales fondos extranjeros puedan comprar vivienda para especular.
Hay que crear una banca pública para cambiar el modelo productivo, de uno basado en el turismo, que genera dependencia de otros países, como EEUU, precariedad salarial y encarecimiento de la vivienda, hacia otro modelo que cree industria y ayude al campo, a las pymes y a los autónomos.
Eduardo Madroñal Pedraza




















