(jmm caminero) Se puede definir la prudencia como la utilización correcta de la razón para averiguar los riesgos que conllevan determinadas aptitudes y actitudes y actos y palabras y, por tanto prevenirlos de antemano. O en una descripción ético-moral o, y espiritual distinguir lo que está bien o lo que está mal a nivel de actos, palabras, deseos, emociones, etc.

                        1. Podríamos matizar las siguientes concepciones:

                        – Puedes calcular los riesgos de una acción o acto (sea un acto en sí en forma de hecho, palabras, emoción, deseo…), sea en el terreno afectivo o económico o social o cultural o vocacional o profesional.

                        – No solo aprendas de la experiencia propia, sino de la experiencia de los demás, no solo de la experiencia sino de la razón adecuada y de los conocimientos correctos.

                        – Ante una decisión averigua si el saber heredado de siglos y el saber ortodoxo lo que nos ha indicado.

                        – No solo hay que hacer el bien y lo bueno, sea en un terreno o sea en otro, sino evitar el mal o lo malo sea en un aspecto de la vida o en otro.

                        – No valoramos lo suficiente los errores o, y males que nos puede quitar o evitar la prudencia racional ayudada con un saber ortodoxo y con una ética-moral correcta.

                        – Que las emociones o las pasiones o los deseos o las pulsiones o los instintos no te nublen el juicio a la hora de realizar un acto o una palabra o un deseo o una emoción o una pasión.

                        – No solo eres razón, ni solo entendimiento, pero tampoco solo eres pasión o solo emoción o solo pulsión. Eres una combinación de un ser racional e irracional.

                        – La persona prudente no echa más leña al fuego, ni busca, ni necesita  adversarios, ni enemigos.

                        – No minusvalores a nadie, y quizás nadie tenga temor de ti, y posiblemente nadie quiera resarcirse de ti al menos por esa razón.

                        – Piensa que todo ser humano es muy bueno en algo, normal en casi todo, e inferior en algo sobre la media de la población. Incluido tú.

                        – Que los éxitos y la buena fortuna no te llenen de vanidad y soberbia, y los fracasos y las derrotas no te lleven de depresión y de angustia sin límites.

                        – No confundas a la persona prudente, si te encuentras alguna en la vida, con que es débil, solo es prudente.

                        – La persona prudente cuando alguien habla o da una opinión o indica una información, oye, escucha e interpreta lo más correctamente posible dichas palabras.

                        – En los negocios o concepciones que no entiendas lo suficiente no otorgues tu aceptación o tu negación hasta que no aprendas y recojas suficientes datos y conceptos.

                        – No olvides que las palabras de los otros están llenas y acompañadas y adornadas de sus deseos, pasiones, deseos, pulsiones, instintos. Por tanto, distingue, si es posible los hechos y las palabras verdaderas de los adornos de sus pulsiones y emociones y sentimientos.

                        – No te atormentes con las imprudencias que has tenido en el pasado, aunque no las olvides para no repetirlas.

                        – La vida es muy corta para aprender lo suficiente de ella, la vida es muy larga para no cometer muchos errores y muchos aciertos.

                        – Las emociones y pasiones y pulsiones e instintos siempre los rodeamos de razones y argumentos que parecen racionales y razonables y prudentes. Pero hay que analizarlos de forma correcta para distinguir capas y motivos y razones y hechos.

                        – No te hagas sufrir a ti mismo con tus imprudencias, no hagas sufrir a los cercanos con tus imprudencias, no hagas sufrir a los demás con tus imprudencias.

                        – No conozco ninguna fórmula que sirva para todos los actos posibles y todos los negocios y todos los deseos y todas las pasiones que nos permitan tener suficiente prudencia.

                        – La prudencia es soportar de forma correcta los deseos, los sentimientos, las pasiones, las ideas, los conceptos, la vida y la existencia. Es soportarse de forma correcta a sí mismo dentro de los negocios y hechos y datos y actos del y en el mundo.

                        – No hagas nada embargado por algún tipo de emoción que antes no hayas reflexionado mínimamente sobre ello.

                        – Si no es una cosa urgente de vida o muerte no tomes una decisión sin pensarla y sin meditarla.

                        – Si alguien te exige una respuesta rápida y momentánea y ahora mismo, no te fíes, y deja dicha solución y respuesta para después, cuándo las hayas meditado.

                        – Si sientes que el juicio lo tienes nublado por la pasión de la emoción o de la pasión o del deseo, no tomes ninguna decisión y déjala para el día o la semana siguiente.

                        – Si alguien con sus verborrea no te deja pensar, sino que te habla muy deprisa y te exige una respuesta o solución muy deprisa, tú no tomes ninguna decisión, porque ni te deja pensar, ni te respeta como persona, ni lo has pensado de forma correcta.

                        – Si se tiene esperanza que el futuro será mejor que el presente, que después de la noche viene el día, por lo generar se toman posturas más correctas y más prudentes.

                        – Saber lo que se sabe, saber lo que no se sabe es una forma de prudencia.

                        – No te entristezca de la fortuna y de los bienes del otro o de los otros, solo aprende y aprehende de ellos y sé prudente como ellos para tener esos bienes o bienes de fortuna.

                        2. Para concluir deberíamos preguntarnos si la sociedad occidental no necesitaría volver a aprender y aprehender las concepciones tradicionales éticas y morales que han sido dilucidadas y cristalizadas durante siglos, perfiladas por cientos de autores, analizadas y estudiadas teniendo en cuenta multitud de experiencias, datos, hechos, historias, casos.

                        Deberíamos pensar si la sociedad occidental en general, por darle tanta importancia a la innovación y a la creatividad nos hemos olvidado que nos pueden venir conocimientos del pasado, que con las matizaciones y transformaciones correspondientes podrían y deberían ser y servirnos todavía a nosotros.

                        Y deberíamos preguntarnos si hemos lanzado a distintas generaciones de humanes occidentales desnudos al fragor de la vida, sin unos conocimientos psicológicos morales mínimos, y que eso es una de las razones de tanto fracaso, angustia, pena, desaliento que sufre el ser humano occidental, que estando en un mar de bienestar y de bienes de todo tipo, se siente perdido.

                        http://personal.cim.es/filosofía © jmm caminero (08 septiembre-07 octubre 2016 cr).

Fin artículo 653º: “Sobre la prudencia”.