(Jmm Caminero) Ante la cuestión de la ecuación Dios, quizás, cometamos dos tipos de errores, que son graves, en cuanto no son totalmente racionales, una, negarlo o dudar tan profundamente de dicha realidad, y quedarnos con esa respuesta. Otra afirmarlo, y no contrastar ese enunciado diríamos con un estudio más profundo de dicha realidad y lo que lleva consigo.

– Todo ser humano, al aceptar la posibilidad de la realidad de Dios, sea en una de las grandes tradiciones o sea en otra, o al negarla, sea de una manera o sea de otra. Tiene que examinar al menos dos conjuntos de realidades: primero, las concepciones de Dios y sobre lo sagrado tiene, en segundo lugar, de dónde provienen esas ideas emociones o sentimientos sobre Dios en sí mismo.              Esto segundo es esencial y no lo primero, porque en la concepción o aceptación o negación de Dios, existen una serie de razones-motivos racionales, en mayor o menor grado, y una serie de motivos-causas irracionales, en mayor o menor medida, es decir, heridas sobre este tema de su propia familia o trauma o de él mismo, sentimientos o afectos derivados de su ambiente, o de su propia persona tanto al afirmar dicha realidad, como al negarla, etc.

– Nadie que exista en este mundo, en mayor o menor medida tiene que examinar, permitirse a si mismo, buscar información y documentación sobre la cuestión de Dios y los milagros aprobados oficialmente en el catolicismo.

No, examinar solo las pruebas sobre este tema de Hume, que tanto se aceptan y se muestran de una manera y otra, en multitud de escritos, sino examinar realmente, cada uno en su medida, con un estudio detallado, según cada individuo, de “milagros oficialmente aprobados por el catolicismo”.

Nadie, nadie en este mundo sea ateo o agnóstico, o creyente de una confesión cristiana u otra, de una metafísica u otra, de una religión u otra, se debe a si mismo, entre otras realidades el examen de esta cuestión, por ejemplo, los setenta milagros oficialmente aprobados en Lourdes, el milagro del arroz de Olivenza, y docenas que a lo largo de los años se ha ido aprobando para beatificar o santificar a personas dentro del catolicismo.

– En la negación de Dios, en la época actual, no hablemos de siglos pasados, sino de este, las metafísicas religiosas, que permiten en sus senos, que sus fieles o parte de ellos, ataquen a otras personas, encarcelándolas o incluso matándolas, porque no creen en Dios, o porque creen en otra concepción de Dios que ellos, o que creen en otra revelación religiosa.

Las creencias religiosas o las tradiciones religiosas que obran así, en mayor o menor grado, es la demostración clara y evidente, de que esas metafísicas religiosas, en su esencialidad son erróneas.

Todas las tradiciones religiosas o revelaciones religiosas, sean orientales u occidentales, tienen el deber hacia si mismas y hacia los demás, de buscar sistemas de entendimiento y de comprensión entre ellas. Porque es la manera sería y profunda, de que las mismas religiones no sean o constituyan un escándalo para el resto de los seres humanos, y es una razón, grande y grave, de que muchas personas se posicionen en algún tipo de ateísmo o de agnosticismo, o incluso antiteísmos, corrientes que no podemos negar que van aumentando en todo el mundo, ciertamente más en la órbita occidental que en otras.

Es un deber hacia si mismo, un deber hacia la humanidad, un deber hacia Dios, que ninguna persona o colectivo basándose a y en Dios, en su definición o revelación de Dios, ataque a otra persona, de ninguna manera o forma, porque la otra persona no crea en Dios, se cambie de religión, o crea en otro Dios o religión…

Si Dios existe, cada vez, que perciba y sienta y vea que una persona ataca a otra, de una manera o de otra, encarcelándola, silenciándola, matándola, esclavizándola porque no cree en Dios, o porque cree en otro Dios, cada vez que suceda esto, y esto sucede ahora también, Dios, permítanme la expresión “se pondrá malo y enfermo”.

De ahí, la enorme necesidad, que las revelaciones-religiones-metafísicas religiosas, que en su seno, existan corrientes de pensamiento en este sentido, sea por la tradición de siglos, o sea por otras razones, deben a si mismas hacer desaparecer esas maneras y formas de actuación. Y en segundo lugar, todas las religiones del mundo, sus altas jerarquías, sus grandes teólogos e interpretadores, tienen que llegar a acuerdos de tolerancia y de mutuo respeto entre ellas.

Y, esto es esencial, no solo para el respeto que debemos a Dios, sino porque de lo contrario, se cometen, enormes males al ser humano, a la humanidad, incluso con el poder que disponemos hoy, podemos poner al ser humano en la tesitura de la extinción, de la extinción de la especie humana. Además de producir enormes sufrimientos e injusticias en otros.

De ahí, que todas las tradiciones religiosas, deben someterse a un autoanálisis serio y profundo. Y todas las tradiciones religiosas deben entre sí, crear foros permanentes para el entendimiento, de ellas y entre ellas, en todos los lugares del mundo, la libertad de culto y creencia en cualquier ciudad o pueblo o localidad del mundo, no solo de Occidente.

http://twitter.com/jmmcaminero   © jmm caminero (01 enero-06 febrero 2020 cr).

Fin artículo 1.981º: “Cuestiones sobre Dios, XI”.

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