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(Junta de Andalucía) Los comedores escolares disponen de dietas especiales adaptadas a sus necesidades

La Consejería de Educación es consciente del progresivo incremento de la incidencia de las alergias alimentarias entre los escolares. Por ello, los comedores escolares ofrecen menús alternativos para aquellos comensales que por prescripción médica no pueden ingerir algunos alimentos.
En concreto disponen, como mínimo, de dietas especiales adaptada a la celiaquía, a la intolerancia a la lactosa, y a las alergias al pescado y/o marisco, a las leguminosas y al huevo, así como de dietas astringentes.
También atienden a las necesidades derivadas de la interacción de las dietas especiales descritas para alergias/intolerancias, como por ejemplo alergia a pescados y huevo, alergia a leguminosas e intolerancia a la lactosa…
Asimismo, en el caso de que el alumno necesite algún otro tipo de dieta especial diferente a las anteriormente descritas, y una vez recibido el informe médico completo, un dietista estudia y valora, con el asesoramiento de la Consejería de Educación a través de la Agencia Pública Andaluza de Educación, la búsqueda de la solución dietética más adecuada para la elaboración de dicha dieta.
Las dietas especiales en la medida de lo posible tienen una composición similar a la basal en cuanto a macro nutrientes y además son variadas, evitando la repetición monótona de platos. En ocasiones incluso está contemplado recurrir a alimentos propios de la dieta especial, como el pan para celiacos en la dieta apta para celiacos, la leche de soja para la dieta de intolerancia a la lactosa, etc.
La dieta astringente, por su parte, es una dieta que se mantiene un corto periodo de tiempo por lo general, que no requiere que los valores nutricionales sean equivalentes a los de la dieta basal y se considera correcto cuando al menos se presenten 2-3 menús ajustados al protocolo de este tipo de dieta.
Para las dietas de alergia a pescado y/o marisco y/o huevo se sustituye el pescado,  marisco o huevo por otros alimentos, preferentemente proteicos, frente a los cuales no se tenga alergia. Esto se hace respetando siempre el total de la ingesta proteica (10-15% del valor calórico total del menú) y sin incrementar de forma excesiva la cantidad de raciones de un determinado alimento proteico por semana.
Para las dietas de alergias a las leguminosas se sustituyen las legumbres y leguminosas por carne, pescado y huevos, ajustándose a las frecuencias semanales de consumo de estos alimentos proteicos. La frecuencia de la carne no debe superar dos en una semana o siete al mes.
Para las dietas de intolerancia a la lactosa no solo se sustituye el yogur por fruta, sino que se cuida la composición global de la dieta. Esta dieta tiene, al igual que las tres anteriores, características similares a la basal en cuanto a composición nutricional; si la dieta basal un día tiene de postre yogur desnatado, en la de intolerancia a la lactosa el yogur desnatado se sustituye preferentemente por yogur de soja y no por fruta.
La dieta para celiacos también es especialmente cuidada, por lo que la composición de la misma es igualmente equilibrada.
Por otra parte, la Delegación Territorial de Málaga cuenta desde 2010 con los protocolos pertinentes para la atención al alumnado con enfermedades crónicas y dentro de ellas para el alumnado con alergias alimentarias. La gestión de estos protocolos, que son públicos, se realiza a través de la figura de los médicos escolares.