(Antonio Serrano Santos) “Ya está bien de que nos tomen el pelo a los católicos. Ya es hora de dar un puñetazo en la mesa. La Iglesia es muy buena, a pesar de los “hijoputas” que hay en ella como en todos los gremios. Cáritas en España (y en el mundo entero) es un ejemplo claro de eso”. (Emilio Calatayud, juez de menores de Granada y antiguo alumno del colegio San José de Campillos).

Copio y comento, brevemente, lo siguiente:

“Querido hermano y hermana periodista: Soy un simple sacerdote católico. Me siento feliz y orgulloso de mi vocación. Hace veinte años que vivo en Angola como misionero. Me da un gran dolor el profundo mal de que personas que deberían ser señales del amor de Dios sean un puñal en la vida de inocentes. No hay palabra que justifique tales actos. No hay duda de que la Iglesia no puede estar sino al lado de los débiles, de los más indefensos. Por lo tanto todas las medidas que sean tomadas para la protección y prevención de la dignidad de los niños serán siempre una prioridad absoluta.  Veo en muchos medios de información, sobre todo, en vuestro periódico, la ampliación del tema en forma morbosa, investigando en detalles la vida de algún sacerdote pedófilo. Así aparece uno de una ciudad de USA, de la década de los 70, otro en Australia de los años 80 y así otros casos recientes…¡ Ciertamente todo es condenable! Se ven algunas presentaciones periodísticas ponderadas y equilibradas, otras amplificadas, llenas de preconceptos y hasta de odio. ¡ Es curiosa la poca noticia y desinterés por miles y miles de sacerdotes que se consumen  por millones de niños, por los adolescentes y los más desfavorecidos en los cuatro ángulos del mundo.

Pienso que a vuestro medio de información no le interesa que yo haya tenido que transportar, por caminos minados, en el año 2,002, a muchos niños desnutridos desde Cangumbe a Lwena (Angola), pues ni el gobierno se disponía y las ONG no estaban autorizadas; que haya tenido que enterrar decenas de pequeños fallecidos entre los desplazados de guerra y los que han retornado; que le hayamos salvados la vida a miles de personas en México mediante el único puesto médico en 90,000 km cuadrados, así como con la distribución de alimentos y semillas; que hayamos dado la oportunidad  de educación en estos 10 años y escuelas a más de 110,000 niños.

No es de inetrés que con otros sacerdotes hayamos tenido que socorrer la crisis humanitaria de cerca de 15,000 personas en los acuartelamientos de la guerrilla, después de su rendición, porque no llegaban los alimentos del gobierno y la ONU. No es noticia que un sacerdote de 75 años. El P, Roberto, por las noches recorra la ciudad de Luanda curando a los chicos de la calle, llevándolos a una casa de acogida, para que se desintoxiquen de la gasolina, que alfabeticen cientos de presos; que otros sacerdotes, como el P, Stefano, tengan casas de pasaje para los chicos que son golpeados, maltratados y hasta violentados y buscan un refugio. Tanpoco que Fray Maiato, con sus 80 años,pase casa por casa, confortando a los enfermos y desesperados. No es noticia que más de 60,000 de los 400,000 sacerdotes y  y religiosos hayan dejado su tierra y su familia para servir a sus hermanos en una leprosería, en hospitales, campos de refugiados, orfanatos para niños acusados de hechiceros o huérfanos de padres que fallecieron con sida, en escuelas para los más pobres, en centros de formación profesional, en centros de atención a ceropositivos…o, sobre todo, en parroquias y misiones dando motivos a la gente para vivir y amar.

     No es noticia que mi amigo, el P. Marcos Aurelio, por salvar a unos jóvenes durante la guerra de Angola, los haya transportado de Kalulo a Dondo y, volviendo a su misión, haya sido ametrallado en el camino; que el hermano Francisco y cinco señoras catequistas, por ir a ayudar a las áreas rurales más recónditas, hayan muerto en un accidente en la carretera; que decenas de misioneros en Angola hayan muerto por falta de socorro sanitario, por una simple malaria, que otros hayan saltado por los aires, a causa de una mina, visitando a su gente. En el cementerio de Kalulo están las tumbas de los primeros sacerdotes que llegaron a la región. Ninguno pasa de 40 años. No es noticia acompañar la vida de un sacerdote” normal en su día a día, en sus dificultades y alegrías, consumiendo sin ruido su vida a favor de la comunidad a la que sirve.

La verdad es que no pretendemos ser noticia, sino, simplemente, llevar la Buena Noticia, esa noticia  que sin ruido comenzó en la noche de Pascua. Hace más ruido un árbol que cae que un bosque que crece.

No pretendo hacer una apología de la Iglesia y de los sacerdotes. El sacerdote no es ni un héroe ni un neurótico. Es un simple hombre que, con su humanidad, busca seguir a Jesús y servir a sus hermanos. Hay miserias, pobreza y fragilidades, como en cada ser humano; y también belleza y bondad, como en cada criatura…Insistir de forma obsesionada y persecutoria en un tema perdiendo la visión de conjunto crea verdaderamente caricaturas ofensivas del sacerdocio católico. Sólo le pido, amigo periodista, que busque la Verdad, el Bien y la Belleza. Eso lo hará noble en su profesión. P. Martín Lasarte, SDB.

“ Más ruido hace el árbol que cae que el bosque que crece”. Pero, para algunos, el árbol que cae es más noticia que el bosque que crece. No todos los periódicos son así, y lo digo por experiencia de muchos años. Pero hay algunos  a los que les interesa más la noticia, cuanto más morbosa y falsa sea, mejor, que la verdad. Ya lo decía el posible santo, D. Ángel Herrera,  por los años cincuenta: “ España( y muchos países) en punto a prensa, tiene una tradición incivil y bochornosa”. Y como dice Emilio Calatayud, es hora de que a los católicos no nos tomen más el pelo, “( y defendamos la verdad, con humildad y valentía). Así lo hicieron y hacen los testigos del amor de Dios en el mundo, en martirios cruentos o incruentos.

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