image

El ganador, el escritor toledano Francisco de Paz Tante, recogió ayer el galardón, dotado con 1.800 euros, en un acto celebrado en la Biblioteca Municipal y en el que también charló animadamente con el público sobre libros y literatura

Ayer por la tarde tuvo lugar en la Biblioteca Municipal el acto de entrega del duodécimo  Premio Nacional de Relatos Alhaurín de la Torre, que ha recaído en el escritor, catedrático e inspector de Educación en la ciudad de Toledo, Francisco de Paz Tante. La sencilla ceremonia contó con la presencia del primer teniente de alcalde, Manuel López, quien entregó el cheque por valor de 1.800 euros y un diploma acreditativo al autor de ‘Turno de Noche’, la obra ganadora, que presentó bajo el seudónimo de Albalat. También asistieron numerosas personas, la gran mayoría, miembros de los clubes de lectura de adultos, con quienes el autor mantuvo un interesante coloquio acerca del relato ganador y del estilo del escritor, al haber tenido la oportunidad de leer ese texto en primer lugar y en exclusiva tras el jurado.

En esta edición, el certamen ha recibido casi 600 originales a concurso. La gran mayoría han sido remitidos por escritores españoles, pero es tal la convocatoria del galardón que han llegado obras de países como México, Canadá, Israel, Estados Unidos, Argentina, Colombia y Cuba, entre otros. El jurado, compuesto por las trabajadoras del Área, la Biblioteca Municipal y personalidades destacadas del mundo de la cultura junto con el primer teniente de alcalde, Manuel López, implicado en el certamen desde su creación, ha tenido una ardua labor, debido al alto nivel narrativo de los trabajos presentados.

Como es costumbre, la entrega del premio del certamen de relatos cierra el programa del Mes del Libro. En seis apasionantes páginas, el relato ganador ‘Turno de noche’ atrapa al lector en una serie de disquisiciones realizadas por un empleado de gasolinera que acaba de sufrir un intento de atraco ante un inspector de policía. Con una prosa ágil, el escritor consigue desde el principio que nos identifiquemos con el atribulado protagonista y sintamos sus miedos: miedo a perder su trabajo, a la situación de indefensión en que se encuentra cuando realiza turno de noche en la estación de servicio, a no poder cuidar a su familia, a no poder ayudar a su hijo en un delicado momento, etcétera… Demostrando maestría en su oficio, el escritor nos implica para que nos bebamos la declaración del protagonista ante la policía, provocándonos un desasosiego que, finalizada la lectura, no desaparece. Con una historia aparentemente sencilla y unos sólidos mimbres, Francisco de Paz entreteje una trama que nos deja con ganas de más y consigue hacer que lo difícil, enganchar al lector y mantenerlo en vilo, parezca fácil.

Nacido en Polán (Toledo) y de 56 años de edad, Francisco de Paz Tante es, además de escritor, catedrático de Geografía e Historia, y ejerce actualmente funciones de inspector de educación en la provincia de Toledo.  Su palmarés literario es impresionante. Obtuvo el premio Cáceres de Novela, en 2002, con Las cigüeñas de Yenné (publicada por la I. C. El Brocense, de la Diputación de Cáceres); el de novela de Ciudad Real, con Cielos de Samarcanda, en 2006 (publicada por la editorial Autores Premiados); y el de novela de la Diputación de Córdoba, con Los versos de Arabí, en 2012 (publicada por la Editorial El Páramo). También ha sido finalista en diversos premios de narrativa: Fernando Lara, de la editorial Planeta; Alfons el Magnanim, de Valencia; Alfonso VIII, de la Diputación de Cuenca; Felipe Trigo, de Villanueva de la Serena; el de novela de Badajoz; el Encina de Plata, de Navalmoral de la Mata; el de novela corta de Barbastro; y el Edebé de literatura infantil. 

Además ha conseguido más de ochenta premios y reconocimientos literarios en distintos certámenes nacionales e internacionales de cuentos y relatos breves: el Carpetania de Castilla- La Mancha, el Pluma de Oro de Alcorcón; el de Clarín de Quintes (Asturias), el de Riópar (Albacete), el de Moriles (Córdoba), el de Periana (Málaga), el Mundo Esférico de Écija (Sevilla), el de Monturque (Córdoba), el de San Esteban de Gormaz (Soria), el de Valdefuentes (Cáceres) o el de Alfambra (Teruel), entre otros.

Print Friendly, PDF & Email