El municipio recibe la primavera coincidiendo con el Día Mundial de la Poesía, una invitación a mirar hacia dentro y hacia fuera, a reconocer cómo el paso del tiempo transforma tanto los paisajes como a quienes los habitan.
A LA PRIMAVERA POÉTICA
En Alhaurín despierta la mañana
con la luz que se cuela entre los pinos,
y el murmullo del viento en el Barrio Viejo
parece recitar versos antiguos.
La primavera llega sin aviso,
pintando de verde cada esquina,
mientras el sol se posa en las fachadas
y alarga la vida en cada risa.
Hay jazmines que empiezan a latir
en patios donde el tiempo se detiene,
y pasos que recorren El Portón
como si el aire hablara y nos sostuviese.
En barriadas y urbanizaciones
la vida brota con fuerza compartida,
entre calles que guardan mil historias
y rincones que laten cada día.
Y entiendes entonces, casi en silencio,
que todo cambia sin pedir permiso,
que cada ciclo deja su huella
como la primavera sobre el mismo camino.
Y el chico que fuiste —y que aún respira—
se hace más fuerte en cada estación vivida,
como la tierra que aprende del tiempo
y florece distinta… pero siempre viva.
Hoy la poesía no se escribe sola,
camina por la calle y se hace vida,
en cada voz, en cada gesto simple,
en esta tierra que nunca se olvida.
Alhaurín, entre versos y raíces,
se reconoce en lo que permanece:
un lugar donde la primavera
no solo llega… sino que florece.









