Un microcrédito es un contrato que se rubrica entre una entidad privada y una persona, mediante el cual la entidad adelanta una cantidad de dinero al prestatario. Con la firma de dicho contrato la persona adquiere el compromiso de devolver esta cantidad de dinero en un plazo establecido, amplificando además unos intereses acordados anteriormente, y también unos gastos que se resultan de la gestión de la operación.

Estos se suelen conceder prácticamente al instante, sin que el cliente tenga que tener un perfil determinado. Las operaciones se suelen realizar de forma online y en un tiempo mínimo de apenas 15 minutos.

El solicitar financiación ajena mediante un microcrédito no quiere decir que nos hemos quedado sin dinero y que estamos en un estado de gran necesidad. Son muchos los motivos por los cuales hay que recurrir a esta fórmula de financiación ajena. La mayoría de la gente alguna vez, en alguna de las etapas de la vida, va a tener que recurrir a este tipo de financiación.

Si tenemos un proyecto importante, o una necesidad, ahora que llega el verano, es una época ideal para llevar adelante, esas reformas en el hogar que se tienen aplazadas, unas vacaciones,

ese cambio de coche, el pago de la matrícula universitaria, reparaciones domésticas imprevistas o incluso los gastos escolares y lo queremos llevar adelante, con un microcrédito daremos un empujón económico a cualquiera de estas necesidades.

De todas formas una de las grandes ventajas de estas operaciones es que no hay necesidad de justificar para qué se necesita el dinero.

Puede que la inversión que se quiera realizar en ese momento sea superior al dinero del que poseemos en en forma líquida. Podemos poseer inmuebles, terrenos o propiedades varias, pero carecemos de dinero en efectivo suficiente para hacer frente a la correspondiente  inversión.

Lo recomendable es no endeudarse más de lo rigurosamente necesario, ya que los préstamos hay que devolverlos conjuntamente con los gastos e intereses que generan además del capital principal.  Hay que hacer un presupuesto con las cuentas muy claras, calculando cuál va a ser nuestro flujo de dinero en el futuro, para de esta forma tener la certeza de que de esta forma vamos a poder hacer frente a los correspondientes recibos de pago del préstamo solicitado sin ningún problema.

La mayoría de la gente a la hora de solicitar dinero, suele acudir a su oficina bancaria. Pero hoy hay otros procedimientos para poder acceder a un microcrédito.

La implantación de las entidades privadas a distancia, son una de ellas con las cuales es viable la tramitación de un microcrédito de forma online. Con este método podemos tener muchas ventajas. Estas plataformas suelen ofrecer unos intereses prácticamente iguales a los que se ofrecen en oficinas físicas y con muchos menos requisitos. Suele ser medidas utilizadas para fomentar las contrataciones online.

Un contratiempo que podemos encontrar es que en las contrataciones online la mayoría de estas empresas tienen unos techos máximos de importe para el crédito más reducidos que en una oficina.

Pero si estos techos máximos son suficientes para el importe que se necesita, de esta forma ahorraremos mucho tiempo e intereses.

Siempre hay que tener presente que no todos los microcréditos son iguales, por lo que se hace imprescindible el estudiarlos y compararlos. Los tipos de interés  suelen variar de unos a otros, y este no suele ser el único factor.

Sin duda ninguna que si lo que se necesita es una cantidad reducida de dinero de una forma rápida y sencilla los microcréditos es la solución.

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