(Francisco Javier Zambrana Durán – Alhaurín de la Torre)

Entrevista de audio a Antonio Pérez completa

Rugen los motores. Ni una palabra en la pista. Todos y cada uno de los asistentes únicamente tienen ojos para esos monstruos de cuatro ruedas que serán pilotados por profesionales. El circuito se extiende en el fondo de esta escena, de una que ya han visto miles de veces, pero de la que no se cansan. Cada milésima es crucial, cada gesto puede marcar la diferencia entre el éxito o el fracaso. Y eso lo saben. En cuestión de segundos, todos aceleran, esperando esa recta que los coloque a 80 kilómetros por hora, ese bache que le permita adelantar a su rival, o ese error milimétrico que le haga campeón.

            Así es el Radiocontrol. Al menos, así se vive desde dentro. Esta disciplina, no considerada aún deporte, se trata de una de las más tácticas, tanto dentro como fuera de la pista. Cada uno de sus competidores dispone de un vehículo que ha tenido que confeccionar pieza por pieza en el plano de la ingeniería, y que decorar con sus símbolos personales. A simple vista, son coches teledirigidos, juguetes para que los niños se diviertan, pero, tras ese estereotipo, se esconde una profesión, una pasión que sienten todos sus aficionados.

            ‘‘La primera vez que acudí con mi hijo a una competición aparecí con una llave inglesa y una caja de útiles de mecánica básicos. Llevábamos un coche normal, y nos topamos con una sorpresa. Todos tenían maletas, material especializado, repuestos para cada carrera, etc. Creí que estaban locos, pero luego me di cuenta de que tenía sentido’’, comenta Antonio Pérez, miembro del Club de Radiocontrol Alhaurín de la Torre. Y es que, esta disciplina puede ser catalogada como una de las más tácticas que existe, llegando incluso a asimilarse a la Fórmula 1.

            El Radiocontrol se encuentra dividido en dos categorías: Todoterreno o Deportivo. Estas a su vez se dividen, cada una, en Eléctrico y Gasolina. La más dominante a nivel español es la categoría de Gasolina en Todoterreno, ya que el terreno es mucho más reducido y se tiene mayor facilidad para poder crear las pistas. Concretamente, el circuito del municipio está dedicado a esta modalidad. Alejandro Pérez, hijo de Antonio, es el representante del club, y actual piloto líder de este.

Un club con instalaciones de primera clase

            El Club Radiocontrol Alhaurín de la Torre se encuentra situado en el polígono del mismo. Es uno de los más amplios de la geografía española, siendo único, por ejemplo, su espacio para boxes. Dispone, además de ello, de una zona habilitada para pantallas para cada piloto, así como también de una pista perfectamente adecuada para la competición.

            ‘‘Este circuito es único en España. Pocos pueden presumir de tener unas instalaciones de tal calidad para una disciplina que, al fin y al cabo, es para algunos como nosotros que lo vivimos con tanta pasión’’, agrega Antonio.

Un hobby demasiado caro

Sin embargo, el arrancar un vehículo y conseguir buenos resultados no siempre es sencillo. Solo para poner en funcionamiento un coche de radiocontrol medianamente adecuado para que no nos llevemos una sorpresa en pista, debemos invertir nada menos que 700 euros. Los precios de estos objetos profesionales pueden ser excesivamente elevados y suponer un tremendo problema para aquel que no tenga un poder adquisitivo medio.

            ‘‘El coche de Alejandro puede estar en torno a los 2500 euros de precio. Hay que tener en cuenta que solo la emisora nos sale por unos 800 euros’’, destaca Antonio. ‘‘Generalmente, cuando se compra un nuevo coche, tan solo viene la carrocería y lo que la recubre, pero sin pintar. Luego se debe pintar y tú mismo tienes que añadirle todo el motor y el resto del vehículo’’, comenta Antonia, madre de Alejandro y miembro también del club.

            ‘‘El problema no es que tengamos que comprar un coche una vez, sino que cada 6 meses debemos cambiar el cuerpo. Este cuerpo nos cuesta una media de 600 euros, eso sin sumar la gasolina, el dinero de desplazamiento por competición, o los juegos de ruedas. Cada juego de ruedas vale 40 euros, y por competición solemos gastar 3 juegos’’, explica Antonio. ‘‘Es bastante caro, pero recibimos ayuda de algunas marcas que nos proporcionan parte del equipamiento. Eso ayuda mucho’’, agrega Alejandro.

Una unión familiar a través de la gasolina

            ‘‘Como padre, lo que más valoro de esto es la unión entre padres e hijos que existe’’, puntualiza Antonio. En el mundo del radiocontrol, como en cualquiera relacionado con la mecánica, el compañerismo entre el piloto y su equipo debe ser máximo, y se deben comprender a la perfección. En este caso, suelen ser los padres los que hacen la labor de boxes y de mecánica en las carreras.

            ‘‘Se dan casos de hombres de 30 o 40 años que tienen a sus padres todavía de mecánicos y son campeones nacionales o europeos. Esto es lo más bonito que nos da esta disciplina’’.

Profesionalidad cronometrada

            Como en cualquier ámbito de la conducción, existe una especialización inimaginable en cuanto al cálculo del tiempo. En radiocontrol, este es tomado como referencia en cada una de las vueltas, y básicamente es el eje de la competición. Cada uno de los competidores no varía en sus vueltas en un margen de 3 segundos, es decir, siempre se mantienen con el mismo nivel.

            Esto permite tener un seguimiento por parte de la organización y de los propios corredores, para así conseguir mayor eficacia y dar lugar a la competitividad necesaria. Igualmente, existen sanciones para aquel que intente recortar los tiempos, o para el que delante de manera inadecuada o provoque un accidente en pista.

Una idea de expansión para el próximo año

            ‘‘Desde el club queremos atraer a más niños y niñas a este maravilloso mundo. La idea que vamos a desarrollar es la de proporcionar vehículos a los colegios e institutos para que estos los prueben y decidan si quieren venir a entrenar con nosotros’’, destaca Antonio como directivo del club. ‘‘Hace unos años, solo era Alejandro, pero actualmente hemos llegado a tener varios representantes más. Nos estamos expandiendo, y para seguir creciendo necesitamos más afición, la cual no llega por sí sola a un lugar como este’’.


Imágenes tomadas por: Francisco Javier Zambrana Durán (@neyfranzambrana/Francisco Zambrana).