La antigua Freepik plantea un ERE para 111 trabajadores en Málaga mientras las grandes compañías tecnológicas reorganizan sus plantillas alrededor de la inteligencia artificial
La transformación de Freepik en Magnific pretendía simbolizar el paso definitivo de la empresa malagueña hacia la inteligencia artificial generativa. Apenas unas semanas después de presentar su nueva identidad, la compañía ha anunciado un expediente de regulación de empleo que podría afectar a 111 trabajadores.
La medida alcanza aproximadamente a una cuarta parte de sus 450 empleados en todo el mundo y a cerca de un tercio de los 350 profesionales que trabajan en España, la mayoría de ellos en la sede del Parque Tecnológico de Andalucía, en Málaga.
Magnific ha alegado causas organizativas relacionadas con la transformación de su modelo de negocio. La empresa nació como un banco de imágenes, vectores y recursos gráficos, pero durante los últimos años ha evolucionado hasta convertirse en una plataforma integral de generación de imágenes, vídeos y contenidos audiovisuales mediante inteligencia artificial.
No se trata, por tanto, de un ERE motivado oficialmente por pérdidas económicas. La compañía atraviesa un proceso de reorganización interna para adaptar su estructura a una actividad muy diferente de aquella sobre la que construyó su crecimiento inicial.
Aunque el procedimiento continúa sujeto a negociación con los representantes de los trabajadores, el caso de Magnific vuelve a plantear una pregunta que cada vez afecta a más sectores: ¿cuántos puestos de trabajo serán necesarios cuando una parte creciente de la producción pueda ser realizada por sistemas de inteligencia artificial?
De referente tecnológico andaluz a símbolo de una nueva etapa
El caso tiene una relevancia especial en Andalucía. Freepik nació en Málaga en 2010 y se convirtió en una de las empresas tecnológicas más reconocidas surgidas fuera de Madrid y Barcelona.
Su crecimiento ayudó a reforzar la imagen de Málaga como polo tecnológico y como destino para empresas digitales, talento especializado e inversión internacional. Precisamente por eso, el anuncio del ERE trasciende la situación de una sola compañía.
Magnific representa uno de los ejemplos más claros de cómo la inteligencia artificial está modificando la cadena de valor de las industrias creativas. Tareas relacionadas con la búsqueda de imágenes, la edición gráfica, la producción audiovisual o la creación de contenidos pueden realizarse ahora en menos tiempo y con una intervención humana diferente.
Eso no significa necesariamente que desaparezca todo el empleo vinculado a estas actividades. Sin embargo, sí cambia el tipo de profesionales que necesitan las empresas y reduce la demanda de determinados procesos manuales, repetitivos o fácilmente automatizables.
La paradoja es evidente: una empresa puede crecer en usuarios, desarrollar nuevos productos y ocupar una posición más relevante en el mercado mientras reduce o reorganiza una parte significativa de su plantilla.
Hace tres meses ya se advertía del cambio
El ERE de Magnific no aparece de manera aislada. Hace tres meses, un análisis publicado por El Capital Digital ya advertía de que la inteligencia artificial estaba pasando factura al empleo tecnológico.
En aquel momento, más de 45.000 trabajadores de empresas tecnológicas de Estados Unidos y Europa habían perdido sus empleos durante las primeras semanas de 2026. Una parte relevante de esos recortes estaba relacionada con la automatización, la adopción de herramientas generativas y la reorganización de equipos alrededor de la IA.
Lo que entonces podía interpretarse como una tendencia internacional comienza ahora a percibirse más cerca. El caso de Magnific demuestra que las empresas españolas y andaluzas tampoco son ajenas a este proceso.
Meta, Microsoft y las grandes tecnológicas también reducen plantillas
Magnific es solo uno de los últimos nombres de una lista que continúa creciendo.
Meta anunció en abril un recorte cercano a los 8.000 empleados, aproximadamente el 10% de su plantilla mundial. La compañía justificó la medida por la necesidad de mejorar su eficiencia y compensar las enormes inversiones destinadas a centros de datos, chips y sistemas de inteligencia artificial.
A esos despidos se sumó la cancelación de unas 6.000 contrataciones previstas. En la práctica, el cambio de estrategia supuso la desaparición o paralización de alrededor de 14.000 puestos de trabajo.
Microsoft también ha desarrollado programas de bajas y ajustes de plantilla mientras incrementa su inversión en inteligencia artificial. La misma dinámica se ha observado en consultoras tecnológicas como Capgemini o Inetum, que han anunciado recortes en España dentro de procesos de reorganización y automatización.
Klarna se convirtió en otro de los casos más comentados. La fintech sueca aseguró que su asistente de inteligencia artificial podía realizar un volumen de trabajo equivalente al de cientos de agentes de atención al cliente. Paralelamente, la compañía redujo considerablemente su plantilla mediante despidos y la congelación de nuevas incorporaciones.
Duolingo también anunció su intención de convertirse en una compañía “AI first”. La plataforma de aprendizaje de idiomas redujo parte de su dependencia de trabajadores externos después de incorporar la inteligencia artificial a tareas como la traducción y la producción de contenidos.
¿Despidos provocados por la IA o reestructuraciones justificadas con ella?
Determinar qué empleos han sido eliminados directamente por una herramienta de inteligencia artificial no siempre resulta sencillo.
En algunas empresas, la automatización sustituye tareas concretas y permite operar con equipos más pequeños. En otras, la IA sirve como argumento para ejecutar ajustes que también responden a contrataciones excesivas, cambios de estrategia, reducción de costes o decisiones empresariales anteriores.
Incluso algunos expertos del propio sector tecnológico han advertido de la existencia de cierto “lavado de IA”: compañías que atribuyen sus recortes a la automatización aunque todavía no hayan conseguido mejoras de productividad suficientes para justificar la reducción de plantilla.
Por eso, sería impreciso afirmar que los 111 puestos afectados en Magnific han sido sustituidos directamente por algoritmos. La empresa habla de causas organizativas dentro de una transformación general de su negocio.
Sin embargo, tampoco puede ignorarse el contexto. La organización que necesita una plataforma dedicada a distribuir recursos gráficos no es la misma que requiere una compañía centrada en generar contenidos mediante modelos de inteligencia artificial.
El empleo no desaparece, pero se transforma
La inteligencia artificial no está eliminando únicamente puestos de trabajo. También está creando nuevas profesiones relacionadas con el entrenamiento de modelos, la ingeniería de datos, la supervisión de resultados, la seguridad, la integración tecnológica y el diseño de productos basados en IA.
El problema es que la creación y la destrucción de empleo no se producen siempre al mismo ritmo ni afectan a los mismos trabajadores.
Una empresa puede dejar de necesitar determinados perfiles administrativos, creativos o de atención al cliente y, al mismo tiempo, buscar ingenieros especializados que requieren una formación completamente distinta. Para los profesionales desplazados, la aparición de nuevas oportunidades no garantiza una transición inmediata.
También existe un riesgo a largo plazo para los puestos de entrada. Si las empresas automatizan las tareas que tradicionalmente realizaban los trabajadores más jóvenes, pueden reducir las oportunidades necesarias para que esos profesionales adquieran experiencia y se conviertan en los especialistas y directivos del futuro.
La punta del iceberg
El ERE planteado por Magnific puede convertirse en uno de los primeros grandes ejemplos andaluces de esta nueva reorganización laboral.
No significa que la inteligencia artificial vaya a destruir todo el empleo tecnológico ni que las empresas que adopten estas herramientas vayan necesariamente a reducir sus plantillas. Algunas compañías utilizarán la IA para crecer, abrir nuevas líneas de negocio y contratar perfiles diferentes.
Pero el patrón empieza a ser visible: las empresas están comprobando cuántas tareas pueden automatizar, qué equipos necesitan mantener y qué puestos dejan de encajar en sus nuevas estructuras.
Los despidos de Magnific no son únicamente una noticia empresarial local. Son una señal de que la transformación del empleo provocada por la inteligencia artificial ya ha llegado a Andalucía.
Y probablemente sean solo la punta del iceberg.




























