(Antonio Serrano Santos)  ¿Vuelve el polvo al polvo? ¿Vuela el alma al cielo?  ¿Es todo vil materia, podredumbre y cieno?” (Bécquer)
“ Memento mori”:” Acuérdate de que has de morir”. Estas lapidarias palabras de la antigua Roma con las que un siervo iba detrás del general trinfante de una batalla, repitiéndolas constantemente, para que no se ensoberbeciera, recordándole que con la muerte se acaba la gloria y el triunfo, que no era un dios, sino un simple mortal.Hoy, el miércoles de Ceniza, que empieza el día 14, se repiten las clásicas palabras rituales: “Polvo eres y en polvo te convertirás”, aunque se han cambiado, como optativas, por estas otras: “ más suaves y esperanzadoras: “Conviértete y cree en el Evangelio”.
En realidad, estas palabras son un recuerdo para los cristianos, y hasta un aviso para los que no lo son. Tenemos que morir. Por si alguno se olvida en el tráfago de la vida, del agitado mundo del dinero, de la soberbia y el orgullo, de las fiestas, “ del mundanal ruido”, de la prisa por gozar, ganar, competir, matar y odiar, disfrutar sin freno ni medida; la carrera sin respiro hacia una olvidada y desconocida meta, huyendo de la muerte.
“ Recuerde el alma dormida. Avive el seso y despierte/ contemplando cómo se pasa la vida/ cómo se llega la muerte/ tan callando.” “ Y consiento en mi morir / con voluntad clara y pura/ que querer el hombre vivir/ cuando Dios quiere que muera, es locura.” ( Jorge Manrique) “ Que este mundo, en su grandeza material/ no me haga olvidar que soy barro, que soy mortal”.(Enma Margarita R. Valdés).Que Dios hizo al hombre del barro de la tierra es un símbolo literario de la mentalidad de los autores de su tiempo. Pero que el hombre vuelve a la tierra, “polvo al polvo”, es una realidad tangible. Hasta con la incineración , se adelanta.
Ha habido( y todavía existe) una mentalidad negativa, triste y falsa, de la vida y prácticas cristianas. Fruto de una también falsa idea del cielo y del infierno, del pecado, de la fe y de Dios y del mismo Jesucristo. Nada más lejos de la realidad; del verdadero mensaje del Evangelio, del “ Evangelii gaudium”:” La alegría del evangelio,” del mensaje, desde sus comienzos: “ Os anuncio una gran alegría”, del Angel a los pastores. “ Os ha nacido un Salvador”. Un Salvador, no un condenador; no una triste noticia.
Entre cristianos y, también, entre no cristianos, se extendió este triste vivir y pensar. De los cartujos se decía que despertaban diciéndose: ¡ Hermanos, morir tenemos!. Y respondían: ¡ Ya lo sabemos!”. Mentira. Lo que decían es: ¡Alabado sea Jesucristo! Y la respuesta: ¡ Por siempre sea alabado!”. Yo lo he visto y oído. El miedo al infierno y a Dios no es de cristianos. Santo temor de ofenderle, sí, pero como se teme ofender a un padre porque se le quiere. Si tu corazón y tu conciencia no te reprenden, para ti Dios es un Padre y, si te reprenden, la actitud es la de Teresita del Niño Jesús: “ Aunque yo tuviera todos los pecados que se pueden cometer en el mundo, me abrazaría a Él con el corazón destrozado, pero no confiaría menos en Él”.
El cielo no es físico, ni el infierno. Son dimensiones de existencia, de vida, donde al primero se llega por el amor y al segundo, por falta de ese amor. Y la eternidad no es una duración sin fin, que sería una contradicción, sino una cualidad del ser transformado y glorificado por la resurrección, su cuerpo y su alma, exactamente igual que Jesucristo. “ Nada se crea ni nada se destruye. Todo se transforma”. En esto coincide con la ciencia. “ Ni pasó por la mente del hombre, ni por su corazón, lo que Dios tiene preparado para los que lo aman”.(San Pablo). Toda la belleza del universo no es más que un reflejo del cielo. “ Hoy estarás conmigo en el Paraíso”. Le juró, prometiéndoselo, Jesús, al buen ladrón. “ Vosotros estaréis tristes y el mundo se alegrará. Pero de nuevo os veré y se alegrará vuestro corazón, y nadie será capaz de quitaros vuestra alegría”, dijo Jesús en la última Cena, a sus discípulos.
“ ¿ Vuelve el polvo al polvo? Sí. ¿ Vuela el alma al cielo? Sí. ¿Todo es podredumbre, vil materia y cieno?No, por la resurrección. “Morir sólo es morir/. Morir se acaba/. Morir es una hoguera fugitiva/. Es cruzar una puerta a la deriva/ y encontrar lo que tanto se buscaba”.( J.L. Martín Descalzo)
“…y habrá temores en lo alto y tropezones en el camino, y florecerá el almendro, y se pondrá pesada la langosta, y dará su fruto la alcaparra, porque se va el hombre a su eterna morada y andan las plañideras en torno de la plaza; antes que se rompa el cordón de plata y se quiebre la ampolla mde oro, y se haga pedazos el cántaro junto a la fuente, y se rompa la polea en el pozo, y se torne el polvo a la tierra que antes era, y retorne a Dios el espíritu que Él le dio.” ( Eclesiástico, 12, 5-8).