(Jmm Caminero) Debo indicar que han ido pasando las décadas de mi existencia, y diríamos cada vez que me he ido acercando a esta persona, biografía, obra de este autor, según los tiempos y según mis tiempos he ido viendo distintas aristas y perspectivas y dimensiones. Quizás, ese sea el destino de una obra clásica o maestra, quizás eso suceda en todo autor o persona, cuándo nos acercamos a ella, percibimos-vemos-sentimos-conceptualizamos, según el tiempo que nos toca vivir-existir, según estemos nosotros por dentro y por fuera, y según el espejo-palabras, en este caso palabras, que nos ofrece-dona-regala el autor.

                        Miguel Hernández, Orihuela, 1910, + Alicante, 1942. Hoy al acercarme a esta figura como a otras, no puedo remediar que me inunda un cierto grado grande de tristeza y pena. Por muchos sentidos, entre otros, que esta persona y cientos de miles como él, se quedaran en los vericuetos de la historia, de las trincheras, de las cunetas y de los demás lugares.

                        Por otro lado, que podría haber llegado a ser, posiblemente Premio Nobel, y en tercer lugar, que los humanes, heredamos muchas cosas, a veces, tecnologías, cultura, formas de ser y de estar, pero también muchas veces, no aprendemos para no volver a cometer los mismos errores de las generaciones anteriores. Especialmente, cuarto, aprender y aprehender que la paz, la paz es el gran valor, sobre la paz se cementan y crecen todos los buenos valores, sin la paz, sin la no-paz, se crean odios-inquinas-rencores-violencias-sufrimientos-traumas que duran-perduran durante décadas y generaciones.

                        Pero hoy, y el hoy, es un concepto amplio de varios meses y años, estamos sintiendo-percibiendo que nunca aprendemos lo suficiente del pasado para no repetirlo. Bien haríamos en buscar en esta gran figura, para aprender y no repetir los errores de su época-tiempo.

                        Es imposible en un modesto y humilde artículo de mil palabras, encerrar mil espejos de mil poemas de Migue Hernández, sin contar los vericuetos del existir, los claroscuros de toda existencia, los grises, los blancos, los negros, los marrones y los de todos los colores…

                        – ¿Qué es un poeta, qué es la poesía, qué es un poema?

                        ¿Por qué el ser humano necesita la poesía o quizás, la poesía sea la metapoesía?

                        ¿Por qué quizás el misterio y esencia de la poesía, no solo se encierra en la poesía, entre palabras y en todos sus rimas y tipos de versos, sino quizás también en gestos, en todos los géneros literarios, en los discursos, en las canciones, en otras artes…?

                        ¿Quizás la poesía, sea lo esencial, y sea más que palabras, y sea menos que palabras…?

                        Todas estas preguntas y otras, otras diferentes a éstas y otras derivadas de éstas nacen cuándo nos planteamos lo que somos en las letras, lo que somos en la poesía, lo que somos en nosotros mismos. Quizás, un poeta, cualquier ser humano, es a veces poeta, aunque él o ella no lo sabe, quizás cuándo otorga un beso debidamente, a un hijo, a un esposo, a…, cuando…

                        – Conocemos a lo largo de la historia los poetas, que se han ido recordando a lo largo del camino, pero solo aquellos que después o en sus existencias, tuvieron un eco, pero no recordamos, los nombres y las obras, de aquellos, que cuando proyectaban sombra con sus cuerpos y sonidos con sus palabras, nunca fueron tomados como grandes o posibles grandes, ni después tampoco. De esos, de miles, de docenas de miles, de cientos de miles, sus voces, pequeñas o mediocres, o adelantados  o retrasados a sus tiempos y culturas, de esos, solo nos queda, si algo ha quedado unas docenas de versos o poemas, o nada…

                        Hoy, con las tecnologías de la información, podríamos que ese mal e injusticia eterna, de siglos y milenios, no volviese a suceder. Hoy, podríamos, si los propios autores desean, que se creen Archivos Online, de todos los poetas, y con los poemas y versos que quieran estos autores, ponerlos en el universo-galaxia-océano de Internet. Y que todos, quién quisiese bucease en sus aguas. Hoy, esta injustita e iniquidad que durante generaciones se ha ido perpetuando, hoy, hoy se podría remediar. Se celebra el día de la poesía a nivel internacional, pero se olvida, que pueden existir hoy vivos, cien mil poetas, medio millón, un millón de poetas en todo el planeta. Por supuesto que la mayoría serán o seremos mediocres, pero todos, grandes o pequeños, merecemos, que nuestro trabajo quede para la posteridad… Sin contar los que han existido en el siglo veinte y siglos anteriores, y todavía podría ser recuperable su obra, en gran parte o a medias…

                        – Siempre cuando me acerco a Miguel Hernández, no puedo obviar, me viene a la cabeza, la tragedia de su mujer, de su época y de su tiempo, su padre falleció, por consecuencias del bando equis, su esposo, por consecuencias del bando zeta. Me pregunto, tantas veces, qué sentiría esa mujer, después durante años y décadas, soportando esas dos muertes. Dos muertes, de consecuencias de un lado y del otro, de una ideología y de otra, en definitiva, de las consecuencias, de los mil factores y variables de la historia y de la Historia y de las circunstancias y del hambre y de las penurias, de un lado y de otro…

                        En estos días-semanas-meses la Piel de Toro, está entristecida-apenada-angustiada-atemorizada-apesadumbrada, por tantos acontecimientos-pesares-pensares que están aconteciendo o pueden suceder, por tantas vueltas de las circunstancias, recuerdo a Hernández-Lorca-Machado, entre tantos otros, y me digo, aprenderemos esta vez, seremos capaces de darnos cuenta, que la paz, la paz es la gran paridora de justicia y la gran medida social, de la que nace todo lo bueno. Nos daremos cuenta, que no podemos llevar los argumentos y las fuerzas y las ideologías a los extremos, nos daremos cuenta y aprenderemos a no repetir el pasado. Nos daremos cuenta a no poner piedras puntiagudas en el camino, sino losas horizontales para caminar sobre ellas y con ellas.

                        Para terminar, en homenaje a Hernández y a todos, todos los que se quedaron en esos lustros, antes y después, en los vaivenes del momento, a todos los que se quedaron sin aire. Estos versos de Miguel Hernández:

                        “[…] Pintada, no vacía:/ pintada está mi casa/ del color de las grandes/ pasiones y desgracias. […]”.

                        Paz y bien y bien y paz.        

            http://youtube.com/jmm caminero     © jmm caminero (01 abril-04 mayo 2018 cr).

Fin artículo 1.219º: “Creadores: Miguel Hernández”.

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