El Partido Popular comete un acto de irresponsabilidad institucional y profunda deslealtad al municipalismo con su salida unilateral de la FAMP (Federación Andaluza de Municipios y Provincias).

Adelantándose al debate contra el municipalismo que supondrá el Proyecto de Ley de reforma de la administración local promovido por el Gobierno Central, extiende  una cortina de humo para lanzar el mensaje fácil de que “sobran” redes y estructuras “políticas” para justificar posteriormente que sobre la “política”. En definitiva, el PP quiere volver la tradición, ala mala tradición, en un Estado como el nuestro que ha relegado a los Ayuntamientos desde siempre a meros gestores de las políticas centrales, a excepción del periodo de la II República y del camino marcado, con mayor o menor fortuna, desde la constitución de los Ayuntamientos democráticos en 1979.

El asociacionismo municipal cumple una función de fortalecimiento institucional principalmente para aquellas entidades locales menos poderosas, para quienes es importante nutrirse de una Federación de municipios que le ofrezca asesoramiento técnico, propuesta de buenas prácticas de gestión, formación y defensa institucional ante otras administraciones. En Andalucía, el  mapa municipal lo componen en un 89,50% municipios de menos de 20.000 habitantes, lo que hace más relevante la necesidad para los mismos de asociarse para ser más fuertes.

El hecho de que una Federación de Municipios como la FAMP necesite mejorar en su funcionamiento, refrescar sus procedimientos y forma de de actuar- más aún ahora con la amenaza del gobierno central a la democracia local- no puede ser una excusa para descalificar un modelo que, aun necesitando mejorar, sigue vigente: el de la defensa de los gobiernos municipales y el  fortalecimiento de su interlocución ante otras administraciones más poderosas.

El PP, además de su deslealtad institucional, comete un acto de gran contradicción que define sus objetivos en Andalucía: se sale de la FAMP porque no le salen las cuentas para dirigirla, pero no solo se mantiene sino que gobierna la Federación Española de Municipio y Provincias ¿La FEMP sí sirve porque la gobierna el PP y la FAMP no sirve porque no puede acceder a su presidencia? El oportunismo y cortoplacismo partidista es evidente.

Izquierda Unida defiende una revisión del funcionamiento de la FAMP para que sea plural, autónoma y ágil en su toma de decisiones, que sirva de interlocutor con la administración autonómica y encauce las sinérgicas del municipalismo desde el respeto a la diversidad ideológica de las fuerzas políticas de quienes la forman.

Izquierda Unida muestra su compromiso con los municipios y con los gobiernos locales, los más cercanos a la ciudadanía, y rechaza el inicio de una descalificación de la gobernanza local por el Partido Popular para abrir paso al discurso que refleja el denominado  Anteproyecto de Ley para la racionalización y sostenibilidad financiera de la administración local, un ataque en toda regla a los municipios, a la democracia en los pueblos y a los servicios que estos prestan a los ciudadanos.

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