(Francisco Javier Zambrana Durán – Alhaurín de la Torre)

Las leyendas son creadas para ser consideradas como tal. Siempre que se narra una historia nunca se puede saber si verdaderamente se encontraba o no en el lugar de los hechos la persona en cuestión. Existe la posibilidad de que todo sea un montaje, de que ni siquiera existiera la predisposición de los usuarios a realizarlo y ser los pioneros, pero no es ante lo que nos encontramos.

El caso que tenemos como objeto de análisis es uno referido a la forma en la que una atleta pudo hacer historia antes que la que la historia eligió, antes que la que las leyendas enmarcaron como principal eje. El punto de referencia de Kathrine Switzer ha sido uno de los mitos del atletismo desde hace décadas. La sueca quedará para la historia después de aquella mítica fotografía en la que la empujaban para que abandonase las calles de Boston en 1967. Sin embargo, no se le puede atribuir a esta el cartel de pionera, ya que otra mujer consiguió superar este registro y sobreponerse a las adversidades y desigualdades del siglo XX.

Arlene Pieper, la primera mujer en correr una maratón

Sí, fue Arlene Pieper quien consiguió finalizar la famosa Pikes Peak, una prueba legendaria celebrada en las montañas del estado de Colorado, en 1959. Después de haber intentado el año anterior la gesta y haberse quedado en la cima de la montaña (fue descalificada por no cumplir los tiempos), finalizó la prueba de 42 kilómetros en 9 horas y 16 minutos. Quizá lo más curioso fue verla llegar con unas zapatillas de tenis a la línea de meta, ya que en la época no existía el avance actual en calzado de corredores.

También como anécdota quedó el segundo récord que consiguió su familia. Y es que su hija, Kathie Pieper (quizá un nombre que anticipó la cabida de Switzer en esta historia), con tan solo 9 años, consiguió ser la más joven de la historia en alcanzar la cima del monte por el que transcurre la legendaria maratón alpina.

La primera en Trail, pero no en asfalto

Si nos ceñimos estrictamente a las normas, tenemos que destacar que Kathrine Switzer fue la primera en la historia en correr una Maratón, pero al ser esta en asfalto se debería situar en una modalidad distinta de la de Pieper. Es, por lo tanto, una diferenciación similar a la que realizamos actualmente entre el Trail y el Running.

Cada una fue pionera en una disciplina concreta, por lo que se podría considerar a la europea como la madre del asfalto, y a la americana como la de la montaña. Eso sí, teniendo siempre en cuenta que la labor social que impulsó Switzer fue más notable que la de Arlene, y que a esta la aceptaron en la carrera, mientras que en Boston ella fue excluida, tal y como las leyendas narran.

Fotografía obtenida en Flickr.

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