La Consejera de Fomento y Vivienda, Elena Cortés (IU), se vuelca con el transporte público colectivo, en alianza con el peatón y la bicicleta, en el contexto de una defensa de un modelo de ciudad compacta, mediterránea, bien integrada y conectada.

En el momento más duro  y difícil de la crisis, la Consejería mantiene su esfuerzo inversor, en el convencimiento de que una inversión en obra pública basada en criterios de sostenibilidad social, económica y medioambiental es fundamental para la vertebración del territorio y el dinamismo del tejido productivo. La construcción del metro es uno de los principales generadores de empleo en la ciudad, con más de 1600 puestos de trabajos directos e indirectos y un alto porcentaje de contratación en empresa del tejido productivo local.

Ante todo esto, el PP y sus alcaldes sabotean los proyectos y se dedican a poner palos en las ruedas con dos objetivos:

–          Promover enfrentamientos con la Junta que encubran su pésima gestión municipal y su ausencia de modelos de movilidad más allá de la defensa de la primacía del coche.

–          Apuntalar su estrategia de defensa de las infraestructuras para el tráfico rodado, la privatización de servicios de transporte y el blindaje de los intereses de las grandes empresas, sujetas a una dinámica especuladora de planificación y ejecución de infraestructuras.

El PP no soporta que estas infraestructuras avancen y se encuentren ya en su fase final previa a la puesta en servicio. Sólo sabe hacer política contra la Junta.

El Gobierno central incumple, además, le inversión fijada en el Estatuto de Andalucía y excluye a nuestra Comunidad Autónoma del Corredor Mediterráneo (castigando de forma especialmente cruel a Algeciras).